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Domingo, 8 de enero de 2006
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GIJÓN
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Clientes en rebajas
La campaña de descuentos comenzó con menos aglomeraciones de las esperadas a causa del mal tiempo. La mejor parte se la llevaron las grandes cadenas del sector textil
ESPERA. Algunas gijonesas hicieron cola a la puerta de un céntrico establecimiento de ropa. Pero fue tan sólo durante unos minutos. / JOAQUÍN BILBAO
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Demasiado frío, demasiada lluvia y demasiadas fiestas para unos descuentos no demasiado llamativos. Costó. Las rebajas empezaron lentas y estuvieron perezosas. Ni colas en las puertas ni empujones entre los primeros clientes. La espera más larga en la calle duró unos diez minutos y la protagonizó una veintena de personas. Lo de las imágenes de la televisión, gente esperando a la puerta, corriendo para entrar los primeros, se quedó ayer en eso, en imágenes de la televisión. Y de otros sitios. Porque en Gijón la campaña de rebajas se estrenó con lluvia, descuentos «nada espectaculares» y menos gente de lo habitual en la primera jornada de campaña.

Al menos, durante las primeras horas. Las encargadas de algunas tiendas de moda juvenil del centro no podían ocultar su asombro. Habían llegado al trabajo preparadas para una dura apertura, pero el entrenamiento no hizo falta. Y menos, en los pequeños comercios. Porque si alguien se llevó la palma fueron las cadenas y grandes empresas del sector textil. A partir del mediodía, ahí sí que se empezaron a ver colas, especialmente para pagar. «¿Por allí, para cambios y por aquí, para compras!», gritaba alguna dependienta en Springfield a la una de la tarde. Enfrente, en Cortefiel, no paraban de atender a gente, doblar prendas descolocadas y pasar códigos de barras por el ordenador. Pero lo dicho, para ver esas imágenes fue necesario esperar un par de horas.

Mejor arranque en 2005

Y todo eso, a pesar de que se esperaba un comienzo multitudinario: inicio de rebajas, sábado, cambios de los regalos de Reyes. En cualquier caso, no cundió el pesimismo. La responsable de Los Telares, por ejemplo, reconocía que el año pasado el arranque había sido mejor pero «en cualquier caso, cumpliremos los objetivos». Ayudará la segunda parte de la campaña, cuando los descuentos sean mayores. Porque estos primeros días hay que conformarse con deducciones del 20, 25 o 30%. El año pasado, por ejemplo, desde el principio se rebajó el 40%. Por eso, Silvia Pérez, 18 años, fija «de las rebajas y de lo que no son rebajas», advertía que había que buscar mucho, porque en la mayoría de las prendas «sólo ahorras dos o tres euros». Con su nuevo pantalón de pitillo en la bolsa y cara de estar ya agotada antes del mediodía, esperaba a la puerta de una tienda del centro comercial Los Fresnos a sus amigas.

Y es que la lluvia llevó a mucha gente a los centros comerciales. Mejor estar a cubierto. Por eso, las mayores aglomeraciones se dieron ahí, con las jóvenes como absolutas protagonistas. Allí estaban, por ejemplo, Cristina y Miriam, 15 años. Esperaban en Stradivarius para pagar sus adquisiciones. El jersey y la sudadera que se llevaban estaban «bien de precio» y, tras el centro comercial, prometían continuar por el centro de la ciudad, por donde comenzaron Mónica Sánchez y su madre, Mari Carmen Pérez. Habían empezado tarde y comprado «poco», porque los precios no acababan de convencer.

Engaños en los precios

Además, Mónica se había encontrado de bruces con uno de los 'trucos' sobre los que tanto han advertido consumidores y pequeños comerciantes. En una gran tienda del sector textil comprobó que habían «subido el precio de una chaqueta en la etiqueta para que, al rebajarlo, quedara el mismo precio que tenía» antes de la campaña. Estaba enfadada. Una mala experiencia para comenzar las rebajas.

Acercándose la hora de comer, y con una breve tregua de la lluvia, las calles se iban animando. A pesar de eso, muchos seguían acordándose de los grandes centros comerciales. Es el caso de Ana Ordóñez, coordinadora de Benetton, quien se mostraba convencida de que la gente había huido del agua. Pero, dice, no hay que buscar demasiadas excusas, porque «hace ya un tiempo que la gente mira mucho los precios y controla más el dinero. Si les das todos los productos a 6 euros, bien, pero hay cantidades que no están dispuestas a pagar». Rosa y Marcos, por contra, prefirieron Marqués de Casa Valdés, aunque también fueron de los que empezaron tarde, a pesar de que preveían que la tarde sería bastante más «agobiante». Sus primeras búsquedas, al menos, habían dado buenos frutos.

Críticas de los autónomos

Menos satisfecha se mostraba ayer la presidenta de la asociación de Autónomos Federados de Asturias (Afas). A punto de acabar la primera mañana de rebajas reconocía que en su tienda «sólo ha entrado gente a hacer cambios de regalos de Reyes». La situación del pequeño comercio, lamenta, no es en absoluto envidiable porque «el pez grande, una vez más, se come al chico y los gobernantes están dejando que lo poco que nos quedaba, el centro de las ciudades, quede en manos de los monopolios. O el Gobierno central marca unas pautas y organiza esto, o estamos abocados al cierre».

En la Unión de Comerciantes de Gijón, por contra, hay más optimismo. Su gerente, Carmen Moreno, reconocía que el frío y la lluvia podían haber deslucido el inicio, pero sin olvidar que «queda mucha campaña». Moreno explica también que mientras los jóvenes llenaban las grandes tiendas, gente de todas las edades estaba en el pequeño comercio. Y, por último, que algunos establecimientos aún no han comenzado sus descuentos. Hasta el 6 de marzo hay tiempo para ir viendo todo eso.



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