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Martes, 10 de enero de 2006
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GIJÓN
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Respeto especial a las carbayeras, bosques de alisos y arroyos
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El Boletín oficial del Principado de Asturias (BOPA) publicó la semana pasada la resolución que aprueba el plan especial de Roces con una extensión de suelo afectado de 89,656 hectáreas. El plan al que dio visto bueno la CUOTA antes de que terminase el año 2005 prevé una ocupación de 21,424 hectáreas para espacios libres y de dominio público, 14,323 hectáreas para equipamientos y dotaciones, 17,149 para vivienda unifamiliar, 12,550 «para vivienda en altura, y el resto para viario, zonas verdes asociadas, reserva y protección de infraestructuras, y otros usos».

El BOPA añade a la resolución el contenido del informe de impacto ambiental de esta actuación sobre la zona de Roces y su entorno. La urbanización deberá tener en cuenta «todos los elementos naturales de interés que existen en el ámbito de la actuación». El texto alude de manera expresa a «la carbayeda de Roces, el arroyo de La Braña y las alisedas catalogadas como hábitat comunitario prioritario. En estas zonas se mantendrá la naturalidad del espacio inmediato, excluyéndolo del proceso urbanizador pero integrándolo en el planeamiento».

Otra de las medidas de protección que se establecen por parte de la CUOTA en su resolución es la que afecta a los espacios entre las zonas edificables y las infraestructuras, que «deberán constituirse como espacios de transición, de manera que contribuyan a atenuar los impactos negativos derivados del tráfico de la ronda Sur y la autovía minera (ruido, contaminación atmosférica...) sobre el espacio residencial. En la configuración de los edificios, y en consonancia con las previsiones de la ley del ruido, se tendrá en consideración el impacto acústico derivado de las infraestructuras».

El hecho de que esta gran urbanización se encuentre en medio de un bucle formado por la autovía minera, la del Cantábrico y el futuro nudo de comunicaciones por carretera que se está construyendo en la zona, determina la necesidad de adoptar medidas correctoras. No hay que olvidar que el nudo va a llegar a tener un tráfico de 20.000 coches diarios.

La circulación del agua

Los técnicos exigen también que, al igual que en todas las obras que afectan al subsuelo, se respete «el sistema hidrogeológico de la zona, asegurando la continuidad de los sistemas naturales de drenaje y la persistencia de los sistemas de circulación de aguas superficiales».

Hay igualmente prescripciones que afectan al diseño de las zonas verdes y en lo que respecta al desarrollo del área que «estará subordinado a la conexión con los sistemas generales y a la capacidad de las infraestructuras de suministro y saneamiento de aguas, energía y transporte, para absorber las nuevas demandas».



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