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Martes, 10 de enero de 2006
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GIJÓN
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Un estudio indica que dos de cada tres gijoneses desea cooficialidad del asturianu
El sociólogo Francisco Llera dice que el pueblo «siente y usa la lengua regional más que la élite cultural» pero prefiere el topónimo Gijón
PRESENTACIÓN. El sociólogo asturiano Francisco Llera, con un ejemplar de su estudio sobre el asturianu en Gijón. /PALOMA UCHA
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Dos de cada tres gijoneses desean que el asturianu sea reconocido como lengua oficial en el próximo estatuto de autonomía que se apruebe, según dijo ayer el sociólogo Francisco Llera, afincado en Bilbao y ex-director del Euskobarómetro, durante la presentación de una encuesta sociolingüística realizada mediante 600 entrevistas a personas de todos los barrios y parroquias del concejo.

Ese dato, junto a que un 51% se declara identificado con la lengua regional y declara utilizarla; que el 52% la considera lengua de su infancia, o que el 47% aprecia que hay en ella significativas diferencias con el castellano hacen que tres cuartas partes de los entrevistas identifiquen al asturianu como lengua propia del Principado.

Los números hacen a Francisco Llera alcanzar la conclusión de que el pueblo siente y respeta su lengua vernácula con mayor intensidad que la élite cultural (incluyendo en esa calificación a la clase política), si bien detecta un rechazo visceral en el 20% de los consultados. En ese sentido, hizo hincapié en que la «patología alérgica» contra el asturianu no se identifica con una ideología determinada, aunque es menos frecuente en la izquierda.

A juicio del sociólogo, no hay impedimento económico ni de tipo alguno para que el asturianu sea declarado oficial y atribuyó a intereses torticeros la identificación de oficialidad con imposición.

Llera dijo que lo único que hace falta para propiciar un mayor uso de la lengua regional es decisión política y echó en falta en Asturias una normalización lingüística similar a la que llevó a Manuel Fraga a hablar gallego con toda naturalidad, algo impensable, dijo, cuando era ministro.

Topónimos

Otra conclusión destacable es que el uso del asturianu es especialmente intenso en los topónimos y, sin embargo, son pocos los que renuncian al nombre de Gijón para referirse al concejo, sin perjuicio de que la opción preferida sea la de utilizar ambas denominaciones.

«Asturias precisa sacudirse el prejuicio lingüístico para liberarse también de otros, como la falta de confianza en sí misma. El asturiano tiene que salir fuera para lanzarse», afirmó Llera, quien añadió que «somos la única minoría de España que sigue en el armario. Se trata del reconocimiento de derechos constitucionales».

Francisco Llera pidió a la clase política un sentido pedagógico de apuesta por la diversidad lingüística igual que lo tuvo en su momento para difundir los valores de igualdad de la mujer o de respeto por cualquier opción sexual.

En todo caso, añadió el sociólogo asturiano, «la lengua no puede ser un elemento de confrontación» y explicó que «no hace falta ser nacionalista para defender la lengua».

Francisco Llera hizo hincapié en que los detractores del asturianu se amparan a menudo en mentiras y puso como ejemplo que la cooficialidad proporciona una opción, no una imposición. También dijo que augurar grandes costes es una excusa, ya que «la identidad es una industria cultural» y apostó por devolver el asturianu a las casas es más importante aún que enseñarlo en las escuelas. «Las madres -dijo- son fundamentales para que las particularidades del asturianu no se pierdan y, más aún, las abuelas».



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