EL gastrónomo Farturo Farias es también una especie de ecologista culinario empeñado con perseverancia en la noble tarea de proteger platos en vías de extinción. Y qué mejor manera de hacerlo que preparando alguno de ellos y a continuación invitar a probar el resultado a personal que luego difunda la bondad del producto elaborado. Como es el caso del guloso perpetrador de aquesta columna, convidado hace unos días a yantar las excelencias de un plato típicamente gijonés que en estos tiempos ya apenas se prepara: 'sardines trechaes'. Así que, en justa reciprocidad con Farturo, y por mor de que los amables lectores que no la conozcan tomen buena nota y satisfagan luego sus papilas gustativas, voy y les transcribo seguidamente, con toda exactitud, la receta:
«Utilizaremos sardinas de tamaño mediano, que descamaremos, descabezaremos y despinaremos para luego des... cansar un rato mientras tomamos, por ejemplo, unos culinos de sidra. Recuperadas las fuerzas, haremos un pisto con tomate, cebolla y pimiento, estos dos últimos muy finamente picados. Al pisto se le puede añadir un huevo batido, que presta un huevo, y con el resultado se van rellenando las sardinas abiertas, colocando una encima de otra cual si se tratara de formar un bocadillo. Pueden rebozarse con harina y huevo para que se frían con mayor facilidad, pero siempre en aceite caliente y abundante, y teniendo la precaución de sujetar cada par de pescados con unos palillos para que no se desparrame el relleno».
Ya que estamos en enero, en tiempo de rebajas, hoy me siento generoso y les ofrezco dos por una merced a otra receta, esta también muy gijonesa: sardinas rellenas de picadillos de jamón. Se preparan tal que así:
«Limpias, sin cabezas y sin espinas, las sardinas se rellenan con un picadillo a base de jamón y salsa de cebolla y ajo bien pasada. Acto seguido se ponen a guisar en una cazuela, acompañándolas de un chorro de vino blanco y un poco de caldo».
¿Que cuál receta ofrece mejor resultado?... Con franqueza, no sabría decirles, de modo que les aconsejo ponerse manos a la obra con las dos y así deciden ustedes mismos. Eso hizo el playu Nolo Vasllenar, que se puso ciego con ambos platos y acabó cantando encantado esta coplilla cimadevillense:
«Muches muyerines de Cimadevilla / piden a la Virgen que-yos dé sardina. / Y a una de la plaza se le oyó pedir, / pero la sardina no quiso venir...
¿Que les aprovechen!