 ASISTENCIA. Una paciente aguarda en una camilla mientras otro enfermo es trasladado en silla de ruedas por una profesional del servicio de Urgencias del Central. / MARIO ROJAS
|
|
Imprimir Enviar |
|
| CLASIFICACIÓN |
Nivel 1, atención inmediata: los enfermos enmarcados en el nivel uno de urgencias son atendidos sin espera alguna. Son los casos más graves. En 2005 éstos sólo representaron el 0,93% del total.
Nivel 2, muy urgentes: son casos también graves, aunque no extremos. Una vez que llegan al servicio, estos pacientes no deben esperar más de diez minutos. En total, a lo largo del pasado año se contabilizaron un 13,06% casos de este tipo.
Nivel 3, urgente: no existe riesgo vital para el enfermo, pero existe justificación médica para acudir a Urgencias. La demora media en este caso es de 60 minutos. Constituyeron el 28,6% de los enfermos.
Nivel 4, normales: fue el nivel que más se repitió a lo largo de 2005. Un 54,8% de pacientes recibieron la catalogación de normal, es decir, que podrían haber esperado a ser atendidos en sus centros de salud. Para ellos, la demora media fue de dos horas.
Nivel 5, no urgentes: son usuarios que acuden con cuadros banales. Desde una picadura de mosquito hasta una tirita mal puesta. Hay de todo. Fueron el 2,4% de los enfermos de Urgencias de 2005, que sumados a los del nivel 4, los normales, constituyen el principal grupo de las urgencias. Su espera es de 240 minutos (4 horas). |
|
|
|
|
|
|
|
|

|
Urgencias poco urgentes. Desde una picadura de mosquito hasta hasta una simple diarrea. Más de la mitad de los pacientes que acudieron a lo largo de 2005 al Hospital Central de Asturias demandado atención inmediata no eran, lo que se dice, un caso grave. El balance de actividad del complejo sanitario ovetense así lo revela, al recoger que el 57,2% de los 90.257 enfermos adultos atendidos presentaba cuadros «normales» o «banales». Esto significa que seis de cada 10 pacientes que entraron por urgencias, un servicio creado para atender situaciones críticas, no revestía riesgo vital alguno.
Esta es una de las principales conclusiones que arroja la lectura de los datos asistenciales de 2005, cuando el volumen de enfermos, como viene siendo habitual en las urgencias, se vio incrementado. Eso sí, el crecimiento ha sido esta vez un tanto prudente, ya que fueron un 1,04% más los pacientes que pasaron por el servicio en relación a 2004, cuando se contabilizaron 89.237 casos. Pero, con todo, el número de pacientes vistos por los médicos de Urgencias del Central es aún mayor, ya que a la cifra de más de 90.000 adultos se deben sumar otras 25.000 urgencias pediátricas y 17.000 del Instituto de Silicosis. En total, los boxes de atención urgente de Oviedo atendieron a 132.000 pacientes (361 enfermos cada día), la mayor parte de ellos con procesos que podrían haber sido resueltos en sus respectivos centros de salud.
Ingresa el 16%
Antonio Álvarez, coordinador de Urgencias del Central, no se muestra sorprendido por el dato y asegura que es la tónica habitual en todos los hospitales, tanto de Asturias como del resto de España. Socialmente, los servicios de Urgencias están considerados como «algo cercano al ciudadano», donde «aunque tengas que esperar, te atienden bien y te hacen todo tipo de pruebas», comenta. Eso los convierte en consultas de «fácil acceso», donde se mezclan y conviven todo tipo de casos.
De hecho, el 72% de los pacientes que acude lo hace por decisión propia y solo el 25% porque lo deriva su médico de Atención Primaria. Precisamente, la masificación de este área fue la que llevó al hospital asturiano a poner en marcha en julio de 2005 un novedoso sistema de clasificación de enfermos que permite separar 'el grano de la paja'. Cinco son los niveles de atención médica estipulados, del más al menos urgente. «Eso nos permite asignar a cada paciente un tiempo medio de espera en función de su urgencia médica», explica este responsable, quien asegura que a lo largo del pasado año sólo un 0,93% de los enfermos vistos en su servicio fueron «casos realmente urgentes, donde existe riesgo vital para la persona».
Que por las Urgencias pasa un elevado número de usuarios no graves lo demuestra el hecho de que son muy pocos los que finalmente quedan ingresados. Desde los boxes del Central solo pasaron a planta, es decir a hospitalización, el 16,3% de los enfermos vistos a lo largo de todo el año. Pero, ¿con qué se encuentran día a día los médicos y enfermeros de este servicio? Antonio Álvarez asegura que no hay un perfil del usuario de Urgencias. «Vemos de todo. Desde la patología más banal hasta la más grave». No obstante, siguen teniendo un peso destacado los accidentes domésticos y deportivos, que duplican a los de tráfico, aunque, claro, son menos graves que estos últimos. Así, a lo largo de 2005 hasta las Urgencias del Central llegaron 6.703 personas que se habían lesionado en casa o practicando deporte. Otros 3.657 se habían accidentado en la carretera, 1.980 habían sido víctimas de un siniestro laboral y 980 habían sufrido algún tipo de agresión.
¿Y cuántos de éstos fallecen? «Pocos para lo que la gente piensa», se apresura a responder el médico. El pasado año fueron 160 las personas que murieron en urgencias, el 0,18% del total de los enfermos atendidos.