Algo más de 793.800 euros es lo que aportan los estudiantes de la Escuela Superior de Arte a la ciudad durante cada curso escolar, según una estimación elaborada por la dirección del centro. Es decir, los primeros estudios superiores con presencia en la comarca generan un total de 132 millones de las antiguas pesetas.
El dinero podría ser más, ya que el cálculo no tiene en cuenta partidas de gasto como lo que se puede invertir en desplazamientos desde Avilés a las ciudades de origen de los alumnos de fuera del Principado (la mitad del centenar de matrículas de Restauración) o los gastos diarios de alumnos avilesinos y asturianos en consumiciones.
Con todo, una parte importante de ese dinero se va fuera de Avilés. Se trata de la inversión en materiales para diferentes clases prácticas que no se encuentran en la ciudad. En algunos casos, los alumnos se desplazan a Oviedo o Gijón para comprarlos. En otros, se organizan grupos para adquirir los productos en comercios especializados de Madrid o Barcelona, por ejemplo.
El gasto de material es más elevado en la especialidad de Restauración que en la de Diseño. En la primera, la estimación ronda los 400 euros mensuales durante todo el curso escolar. En Diseño, la inversión se reduce a la mitad, si bien deben contar con equipos informáticos, lo que les obliga a importantes desembolsos.
En el caso de Restauración, los alumnos deben superar otros dos obstáculos. Por una parte, su material específico es mucho más difícil de encontrar que los productos de Diseño. Además, sus instalaciones se encuentran en Valliniello, lo que les obliga a un desplazamiento diario. El gasto mensual en autobús es de 40 euros. En el caso de material bibliográfico, los estudiantes afrontan dificultades similares a las que tienen para encontrar el de las clases prácticas.
Muchos alumnos de Diseño acuden a Avilés desde Oviedo, Gijón u otros puntos de Asturias, una cantidad que no se ha recogido en el estudio de la Escuela de Arte sobre su repercusión en la economía comarcal.
Alquiler de pisos
Una parte importante del dinero se va en rentas inmobiliarias. Del centenar de alumnos de Restauración, el 50% llegan a Avilés de fuera de Asturias, lo que provoca que residan en la ciudad durante los nueve meses de duración de cada año académico. En la especialidad de Diseño, el número de alumnos que llega de fuera del Principado es mucho menor.
Esta situación obliga a alquilar un importante número de apartamentos. La cifra, presuponiendo tres estudiantes por cada piso, alcanza un mínimo de 17 alquileres, una cifra que puede parecer pequeña, pero que explica el incremento de los precios en el mercado de alquiler. Por este concepto, los estudiantes pueden dejar en la ciudad 61.200 euros. Además, habría que sumar el pago a la agencia, en el caso de que se recurra a una inmobiliaria.
A pesar del negocio que representa, la búsqueda de un piso de alquiler es una de las mayores dificultades que encuentran los estudiantes que llegan a la Escuela. De entrada, no hay una oferta amplia y adecuada. Así, por ejemplo, es difícil, o costoso, encontrar pisos amueblados, o que cuenten con una sencilla mesa de trabajo en cada habitación.
También se han detectado reticencias de algunos propietarios, aunque los estudiantes siempre pagan, ya que cuentan con el respaldo familiar.
La cooperación de varios estudiantes para encontrar una vivienda es un sistema que les permite organizar mejor los esfuerzos. Los precios son variados y se encuentran en un abanico que va de 360 a 500 euros, los más caros. El análisis toma como punto el precio medio de 400 euros.
Además de las dificultades para encontrarlo, los estudiantes aún no logran retenerlos. Es decir, el curso termina en junio y, hasta el momento, en muchos casos, no se apalabran hasta el próximo setiembre u octubre.
A ello hay que sumar el coste de su estancia en la ciudad: gastos de ocio, alimentación, teléfono, agua, gas Las cifras son muy variadas, pero se ha fijado un gasto medio de 300 euros por estudiantes que trasladan su residencia a la ciudad.
El análisis no ha tenido en cuenta el caso de los alumnos avilesinos y asturianos. En el primero, el gasto ya se realizaba y se sigue efectuando en el municipio. En los segundos, parte de esa inversión se encuentra fuera de la comarca.
La presencia de estudiantes de fuera de Avilés también aporta reflexiones interesantes sobre la ciudad y su organización. «Cuando hablas con los alumnos, te comentan lo fácil que es salir de Avilés y lo difícil que resulta llegar a ella», apunta Roberto Crespo, director de la Escuela de Arte.
Además del valor del dinero, la presencia de 230 estudiantes (la matrícula actual) aporta otros bienes que no se han valorado como la dinamización que inyectan en la ciudad.