Un nuevo modelo comercial ha llegado a la comarca con su oferta de precios bajos y horarios flexibles. Los comerciantes tradicionales lo ven como la última amenaza tras el florecimiento en Asturias de las grandes superficies. Ahora, los comerciantes chinos han logrado un notable éxito con bazares atestados de productos económicos y puertas abiertas durante prácticamente todo el día.
En la comarca, se cuenta ya una docena de establecimientos regentados por ciudadanos de origen chino. De ellos, nueve son bazares que aprovechan al máximo la legislación sobre horarios de apertura para el pequeño comercio y las medianas superficies. Flores de plástico, bisutería, escobillas para el inodoro, retratos del Papa Juan Pablo II o patinetes eléctricos son sólo una parte mínima de la amplia oferta de estos establecimientos.
El éxito de este nuevo modelo (como lo prueban las largas colas ante la oferta de flores de plástico de una de estas tiendas en los días previos a la festividad de Todos los Santos o en las recientes fechas navideñas), ha generado ya no pocas susceptibilidades entre el comercio convencional.
Fuentes del sector en Avilés señalan que la amplitud de sus horarios sólo se explica por los escasos costes laborales de estas tiendas. En su mayor parte el personal está integrado por miembros de una misma familia, lo que facilitaría la flexibilidad de las jornadas de trabajo.
«Con estas tiendas hay mucho de leyenda urbana», comenta, por su parte, la concejala de Comercio del Ayuntamiento de Avilés, Pilar Varela.
Esas 'leyendas' llevaron hace unos meses al Consistorio a hacer balance para conocer cuál era la situación legal de los establecimientos regentados por ciudadanos chinos en Avilés. «Están todos al día, legalmente establecidos y con sus permisos en regla», señala la concejala ante el listado de la docena de bazares, restaurantes y demás negocios regentados por chinos en la ciudad.
«De ellos se dicen demasiadas cosas, y pocas ciertas. Se ha dicho que reciben ayudas, subvenciones. Y eso no es cierto», añade la concejala, quien sostiene además «que son cumplidores, siguen escrupulosamente todos los trámites legales y son buenos pagadores».
Esa definición es común a la vertida por otras administraciones e instituciones públicas en el resto de España, donde el fenómeno es generalizado. Se calcula que en todo el país el número de establecimientos ronda los 30.000, si bien las cifras son siempre estimativas.
Aperturas
De hecho, la opción de los inmigrantes chinos de convertirse en distribuidores de mercancías de bajo precio, producidas generalmente en su país de origen; propicia que el número de sus licencias de apertura crezca de forma sostenible en los últimos dos años.
La última apertura tuvo lugar de cara a las navidades en Piedras Blancas, en un local de unos 1.300 metros cuadrados que se convirtió en el segundo establecimiento chino de la capital castrillonense. Son sólo un par más de los cientos de locales que se surten de los grandes mayoristas, chinos o españoles, que desde grandes polígonos industriales distribuyen una mercancía que, en su mayoría, es directamente importada de las fábricas de China.