El cobro de las subvenciones municipales para celebrar las fiestas de 'prau' podría acabar en los tribunales. Al menos seis de las siete comisiones de festejos que este año se han quedado sin ayudas consideran que la única vía posible para cobrar el dinero es la de lo contencioso administrativo. La denegación o revocación de las ayudas por parte del Ayuntamiento ha hecho saltar las chispas en varios de los colectivos, en cuyo seno se ha reabierto el debate sobre el apoyo institucional a la organización de las romerías.
Argüeru, Rozaes, San Justo, Careñes y Quintueles son los colectivos a los que se les han denegado las subvenciones. En el caso de Candanal y Oles, la ayuda había sido concedida y fue revocada. Los cuatro primeros entregaron la documentación a tiempo (el 30 de octubre terminaba el plazo de solicitud y el 30 de noviembre el plazo de justificación).
A principios de noviembre, el Ayuntamiento les requirió diversos documentos y dio una prórroga de diez días. Ninguno de los colectivos la cumplió, alegando que el plazo terminaba el día 30 del mismo mes.
La razón de la denegación para la comisión de San Bartolomé de Quintueles fue la presentación de solicitud fuera de plazo. El colectivo afirma que «siempre se habían entregado los papeles antes del 30 de noviembre y no del 30 de octubre», según su presidenta, Carmen Amor Fernández.
Candanal y Oles no presentaron los justificantes de los gastos de 2005, por lo que se les revocó la ayuda una vez concedida. Al menos, así lo manifestó la Concejalía de Festejos, una versión que niegan los interesados, que aseguran haber remitido toda la documentación en regla. «Tenemos una carta certificada del Ayuntamiento que dice que se nos da la subvención, así que como no nos la den iremos a los tribunales», explicó Félix Martínez, presidente de la comisión de Oles.
«Mil vueltas»
Argüeru y Rozaes ya han tomado la decisión de ir a juicio, convencidos de que tienen la razón. Según el presidente del primer colectivo, Jorge Palacio, «la medida del equipo de Gobierno va contra las bases de las subvenciones». El resto de entidades también se inclina por la vía de los tribunales, a expensas de lo que haga la comisión de Careñes, que aún no se ha pronunciado. «Nos hicieron dar mil vueltas para cumplimentar la solicitud y ahora nos acaban revocando la subvención». Santiago Costales, presidente del colectivo de Candanal, es de uno de los organizadores de festejos más indignados. A su juicio, «ya nos están quitando facilidades desde todos los lados, y ahora viene el Ayuntamiento a ponernos más problemas».
Tanto para su comisión, como para las demás, la pérdida de ayudas es otra muestra de las dificultades institucionales que se encuentran los festejos parroquiales en Villaviciosa. «La gente está muy quemada», comenta Juan Manuel Palacio, de San Justo, añadiendo que «estas trabas que nos ponen sólo conllevan el que en el futuro dejemos de organizar las fiestas».
Para Loli Díaz, de Rozaes, el Ayuntamiento debe ser más flexible, «porque de ello depende que sobrevivan».