En su quinta participación en el Dakar, Marc Coma se alzó con la victoria de forma autoritaria. En su debut en la prueba ya asombró a los mandos de una moto experimental CSV, apadrinado por Carlos Sotelo, aunque no pudo acabar la prueba. Ahora, este año, Marc Coma se coronó en el Lago Rosa de Senegal, tras una última etapa que fue neutralizada por la muerte de otro niño en la penúltima etapa. El francés Luc Alphand fue el vencedor final en coches.
Marc Coma, motorista desde niño, tenía antecedentes en su casa. Su padre, Ricard, llegó a ser quinto en el Campeonato de España de motocross en la categoría sénior. En su casa siempre había alguna moto, tanto su tío como su padre eran grandes aficionados, y eso acabó por atrapar también al pequeño Marc. Una Montesa Cota 348 fue la primera moto a la que se subió cuando tenía ocho años y bajo la tutela de su tío. A medida que iba aprendiendo, Marc aprovechaba cualquier despiste de su tío para subirse a la Cota y desaparecer por los caminos de montaña de los alrededores de su casa.
Su primer contacto con el Dakar fue en 2002, cuando Carlos Sotelo, ex piloto del rallyes africanos, ofreció a Marc la posibilidad de pilotar una moto construida por el propio Sotelo, la CSV con motor monocilíndrico Suzuki, en el Arras-Madrid-Dakar. Mientras moto y mecánica resistieron, el de Avià vivió una gran experiencia, logrando incluso una sexta posición en una de las primeras etapas. No consiguió terminar la carrera, pero el Dakar ya le había atrapado. Esa misma temporada probó suerte en la Baja Aragón y en su primera participación terminó segundo.
En 2003 Marc volvió al Dakar, en esta ocasión pilotando una KTM junto a Nani Roma e Isidre Esteve y llegó al final en undécima posición. Coma repitió equipo y compañeros para la edición de Dakar 2004. Allí ejerció a la perfección su función de escudero de Joan Roma e Isidre Esteve, hasta que, a falta de cinco etapas para la finalización del rally, sufrió una caída en la que la moto le golpeó en la cabeza. En 2005 logró su primer título mundial ganando el Campeonato de Raids tras ser segundo en el Dakar.
Esta temporada y, con sólo 28 años, el piloto de Avià se ha convertido en el hombre referencia de los raids, al lograr en su quinta participación la victoria más sonada de su carrera deportiva.
Un alto nivel
Debido a los accidentes mortales de las últimas jornadas, el director del Dakar, Etienne Lavigne, de acuerdo con la empresa propietaria del Dakar y del diario francés L'Equipe, decidió neutralizar la última etapa, decisión que no agradó a muchos participantes por más que la parte política del Dakar tenga gran importancia. Los anti-Dakar se hicieron oír con gritos de «Dakar, asesino». La importancia mediática de la prueba ha provocado muchas críticas desde su creación por Thierry Sabine en 1979. Veintiocho años con los mismos reproches para una imagen en el Lago Rosa, rodeado por miles de personas de todos los colores y culturas.
La edición de 2006 fue muy dura, rápida y emocionante. Durante la primera semana todo el mundo peleaba por ganar unos segundos. Las etapas de Mauritania una vez más decidieron la prueba antes de llegar a la jornada de descanso. Peterhansel parecía que lo tenía todo ganado, pero en una aciaga jornada entre Bamako y Labé el francés golpeó un árbol y cedió el liderato a su compañero de equipo Alphand, que de esta forma logró la primera victoria en el Dakar.
El Dakar mostró un nivel muy alto, tanto de pilotaje como de dureza y este año de navegación, con pérdidas regulares de los participantes, y que especialmente se dieron también en las etapas de la sabana, en Malí, Guinea y Senegal. Se volvió al espíritu tradicional del Dakar, y eso ha sido importante para la espectacularidad de la prueba, ya que la navegación ha sido muy difícil, algo que ha complicado las cosas a muchos equipos.
Coma, muy sólido
En motos, Coma estuvo muy sólido durante toda la prueba, pilotando con estilo de campeón. La caída de Despres, dos días antes de la jornada de descanso, dejó al español mucho más tranquilo. Esteve nunca dio impresión de poder optar a la victoria, y después la desgracia se cebó en el de Lérida, que acabó en un hospital de Nuakchot el día 9, tras la etapa de descanso, donde le extirparon el bazo. Ese mismo día Caldecott, que había llegado desde Australia para ayudar a Coma a ganar el Rally, encontró la muerte en un accidente, neutralizándose la etapa del día siguiente.
Los accidentes con niños muertos en las jornadas del 13 y 14 hicieron que la última especial quedara neutralizada, y que aunque hubo que llegar al podio del Lago Rosa, la carrera en sí terminó el sábado.
Para España ha sido la mejor actuación de conjunto de sus pilotos, con la victoria de Coma y el tercer puesto de Roma en su segunda participación en coches, que le convierte en un serio aspirante a la victoria en futuras ediciones.