El Gobierno israelí aprobó ayer la celebración de las elecciones palestinas en Jerusalén oriental. Así, los vecinos de esa nacionalidad podrán escoger el día 25 a sus representantes en el Parlamento de Ramala.
Esto significa que en estas dos próximas semanas, los trece partidos, organizaciones y candidatos independientes en liza por los 132 escaños de la Cámara Legislativa, con la sola excepción de los candidatos del movimiento islámico Hamás, podrán llevar a cabo sus actos y mítines de propaganda electoral en la Ciudad Santa. La resolución oficial indica, en cambio, que los candidatos del popular organización integrista, que participará por primera vez en las elecciones legislativas, no tendrán autorización para hacer campaña dentro de la localidad y serán detenidos si lo intentan.
«Hamás no entrará en Jerusalén y que no quepa duda de ello», afirmó el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, a sus colaboradores. Y su amenaza se hizo efectiva ayer mismo, cuando la Policía detuvo a seis miembros del movimiento islámico en la Ciudad Santa cuando se proponían hacer propaganda electoral. La organización fundamentalista será el principal rival de la histórica formación nacionalista Al-Fatah, fundada por el fallecido Yaser Arafat.
El más férreo crítico fue el ministro de Asuntos Exteriores saliente, Silván Shalom, quien describió como «un grave y peligroso error» la participación de Hamás en los próximos comicios, pues contradice los acuerdos de Oslo (1993) para la paz entre israelíes y palestinos. El Gabinete aprobó la participación de los palestinos en cinco sucursales de correo de Jerusalén este, según una fórmula empleada en enero de 1996 al celebrarse los primeros comicios nacionales en Cisjordania, Gaza y en el este de la Ciudad Santa.