El último golpe contra una de estas bandas se produjo el viernes. La Policía acabó con una formada por colombianos que actuaba en Murcia y Alicante. Se les acusa de al menos diez atracos a mano armada en joyerías y otros establecimientos con un botín próximo a los 300.000 euros, que incluye numerosas alhajas. Se ha detenido a seis individuos.
Según los agentes el grupo actuaba con extrema violencia. Amenazaban a sus víctimas con armas de fuego, las maniataban y golpeaban con las culatas de las pistolas, si se resistían. Para evitar sorpresas una parte de la banda vigilaba el exterior de los locales durante el asalto y con el mismo objetivos arrancaban los cables del teléfono. Se les han intervenido varias pistolas, dinero y joyas
Las bandas organizadas se han pluriempleado. Aún persisten las clásicas distinciones que vinculan nacionalidades y delitos, pero la frontera es cada vez más difusa y «está en permanente modificación», según la Policía. Los investigadores, al acecho permanente, aseguran que no sólo por sus métodos sino incluso por las horas que eligen para actuar los delincuentes es posible saber de dónde proceden. Y eso es clave para esclarecer, por ejemplo, los robos en viviendas. Los grupos de colombianos asaltan chalés y pisos de noche y con «santo», es decir, con información previa. Buscan que estén los inquilinos dentro para que abran la caja fuerte o para «darles el paseíllo» por los cajeros automáticos.