La lista de espera para acceder a una de las plazas de las cuatro residencias gestionadas en Oviedo por el ERA (Establecimientos Residenciales para Ancianos) continúa descendiendo. Actualmente, 205 ovetenses (188 asistidos, un 92% asistidos, y sólo 17 válidos, el 8%) están a la espera de conseguir una cama en El Cristo, Santa Teresa, el Naranco o San Lázaro. La cifra supone una reducción de casi el 25% en el último año. A 31 de diciembre de 2004, había 270 demandantes. De ellos, tan sólo 30 se valían por sí mismos. Según los datos facilitados por el ERA, en toda Asturias hay «1.407 demandantes de una estancia en residencia o apartamento».
La existencia de servicios como la ayuda a domicilio y la teleasistencia ha retrasado el abandono del hogar por parte de los mayores válidos. Aún así, el ERA decidió transformar todas sus plazas de Oviedo en camas para asistidos. En los dos últimos años, lo ha hecho con 79. Aunque hay más plazas de asistidos -517- que de válidos -395-, todavía la proporción de la oferta no se corresponde con la demanda. Queda un largo camino por recorrer, sobre todo, en El Cristo y Santa Teresa, el equipamiento más grande.
En la primera de las residencias aún existen 108 plazas para válidos, si bien medio centenar variará pronto de destino. El Principado ya cuenta con el proyecto de remodelación de su segunda planta para destinarla a asistidos, tal y como confirmó el gerente del ERA, Faustino Álvarez. La obra comenzará de «inmediato» y será inaugurada dentro de medio año. Otro de los pisos del equipamiento de El Cristo, de 366 metros cuadrados, acogerá un centro de día, el segundo de la ciudad, con capacidad para 30 personas. Será inaugurado en pocos meses. En toda la región, el ERA gestiona siete centros de día con 195 plazas. «Todas están cubiertas», puntualizó Álvarez.
Cambios en 2006
Santa Teresa también protagonizará cambios en 2006. Es el geriátrico que por el momento oferta más posibilidades a los mayores que no requieren un apoyo integral. Cuenta con 302 plazas, de las que 125 son para asistidos. En 2004 comenzó su adaptación, y la consejera de Bienestar Social, Laura González, inauguró este verano la primera planta reformada. Las obras continuarán con el reciclaje de la quinta.
Es «un encaje de bolillos», definió el gerente. Y es que, aunque el Principado busca incrementar el número final de plazas para reducir la lista de espera, aseguró que es complicado. Para convertir unidades de válidos en asistidos es necesario ampliar el espacio de las habitaciones e instalar baños geriátricos. «Hay que ganar metros. Por lo tanto es difícil aumentar las plazas, aunque intentamos mantenerlas», precisó Álvarez.
A la oferta actual, la residencia del Fundoma sumará otras 60 nuevas camas. La Fundación Docente de Mineros Asturianos adecuará el edificio y el ERA gestionará el centro que, según Álvarez, «tiene que estar listo el año que viene». Sólo falta la aprobación del convenio por parte del Consejo de Gobierno para dar el pistoletazo de salida a las obras, en las que el Fundoma invertirá 3 millones de euros.
Una nueva residencia
El presupuesto para inversiones -ampliación de geriátricos o construcción de otros nuevos- es sensiblemente superior al de 2005. Ha crecido un 243,43% y alcanza los 9,6 millones de euros este 2006. Aparte del futuro equipamiento gijonés de Montevil, Álvarez destacó que el Área Sanitaria IV acogerá una nueva residencia para asistidos. El lugar concreto aún es una incógnita.
El ERA cuenta con 1.049 trabajadores en toda la región. La plantilla aumenta al ritmo de la conversión de camas. «Por cada 10 asistidos, es necesario una media de tres personas de atención directa, frente al único profesional que se necesita por cada siete válidos», explicó el gerente del ERA.
El cambio de la demanda ha originado una nueva forma de concebir el servicio. Esta legislatura, por ejemplo, el ERA incorporó personal de enfermería al trabajo diario de las residencias. Una figura que no existía cuando prácticamente todos los usuarios de la red regional eran válidos. Los asistidos, en cambio, requieren curas, inyecciones o medicamentos que tienen que ser dispensados por profesionales. Faustino Álvarez subrayó que «estamos asumiendo trabajo del SESPA. Evitamos que sea el personal del centro de salud el que se ocupe de estos temas. Es un avance», puntualizó.
Las residencias también ofrecen fisioterapia, para que los usuarios puedan hacer rehabilitación, Podología, terapia ocupacional. «La calidad asistencial es muy alta», concluyó.