elcomerciodigital.com
Lunes, 16 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
POLÍTICA
Politica
Rajoy acusa a Zapatero de triturar la Constitución para que ETA proclame una tregua
Califica la asamblea de Batasuna como «una burla y una ilegalidad flagrante» El presidente replica que «los partidos a los que va mal son los que insultan más»
OPTIMISMO. José Luis Rodríguez Zapatero, durante su intervención en el acto político del PSPV. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Mariano Rajoy mantuvo alto el diapasón de sus críticas a José Luis Rodríguez Zapatero en el congreso del PP de Galicia, donde el líder de la oposición reprochó al presidente del Gobierno su pasividad ante la asamblea de Batasuna que se celebrará el próximo día 21 y dijo que el jefe del Ejecutivo está negociando con los terroristas la declaración de un tregua a cambio de «triturar» la Constitución, a través de la reforma del Estatuto de Cataluña.

«¿Hasta dónde llega el compromiso del señor Zapatero con Batasuna? ¿Qué pretende regalar a los terroristas? ¿Les va a dejar presentarse a las elecciones?». Rajoy formuló estas preguntas tras haber denunciado que el Gobierno ha dado instrucciones al fiscal general de Estado para que «mire hacia otro lado» ante la reunión de la formación ilegalizada por formar parte del entramado de ETA.

Por su parte, concluyó que Zapatero «está chalaneando para ver si le venden una tregua», por lo que dedujo que está condicionado por lo que piensan los etarras. «Todo eso -continuó- nos lleva a preguntar si el señor Zapatero necesita triturar la Constitución para que ETA se avenga a una tregua y así los españoles le perdonen haber triturado la Constitución». De este modo, relacionó la política antiterrorista y la reforma estatutaria catalana.

La asamblea de Batasuna le parece «una burla, una ilegalidad flagrante y un desafío al Tribunal Supremo», por lo que recordó que el PP presentó una denuncia ante la Fiscalía del Estado y seguirá denunciando y oponiéndose a la celebración de la convocatoria, «en defensa del cumplimiento de la ley porque por encima de la ley no hay nada».

Se preguntó si el presidente del Gobierno tiene la cabeza «de adorno» y apuntó las evidencias de que la reunión del 21 en Bilbao es un acto político del frente institucional de ETA. «Este congreso tiene forma, patas, pico y andares de pato y el señor Rodríguez Zapatero no acaba de convencerse de que es un pato», apuntó, y volvió a acusar al jefe del Ejecutivo de permitir «a los señores de Batasuna que puedan estar por encima de la Ley».

El presidente del PP volvió a la carga contra Rodríguez Zapatero y las negociaciones que mantienen los socialistas con los partidos catalanes para cambiar la propuesta estatutaria y se refirió, en especial, a la polémica definición de nación. «Están buscando un pasteleo que nos permita ser y no ser a al mismo tiempo», denunció Rajoy tras calificar el debate de «ridículo». «No hay pasteleo que valga», proclamó, y rechazó de plano que la emblemática definición pueda aparecer en el preámbulo o en el articulado del 'Estatut'.

Después de sus críticas, el líder de la oposición reformuló su oferta de pacto al PSOE para cambiar los estatutos de común acuerdo y «como se ha hecho siempre». De lo contrario, anunció que el PP estará en permanente actitud de denuncia porque cree que este comportamiento ha impedido que se hicieran «muchos disparates». Admitió ante sus compañeros de partido que éste es un papel «duro», pero «una obligación» para el partido que se considera la única alternativa de poder.

«Política del respeto»

José Luis Rodríguez Zapatero desoyó las críticas del Partido Popular a su política autonómica, abogó por la «política del respeto» y aseguró que no responderá con «insulto al insulto» ni con «descalificaciones a las descalificaciones».

El presidente hizo ayer de nuevo gala de su optimismo en la clausura de la Conferencia Política que el PSOE de Valencia celebró este fin de semana para preparar las elecciones de 2007. Zapatero no hizo mención alguna a la anunciada asamblea de Batasuna ni a la polémica sobre la legalidad de su celebración, como tampoco aludió a la negociación de la reforma del Estatuto catalán y sus posibilidades de acuerdo. Pero sí señaló que las reformas autonómicas abrirán «una etapa mejor para la cohesión de España y para el respeto a la identidad de todos los pueblos de este país» que, recalcó, «estamos bien unidos por la democracia».

Para Zapatero, las críticas del PP obedecen a que el partido opositor tropieza con dificultades porque, apuntó, «los políticos y partidos a los que les va mal son los que insultan más, y a los que las cosas les van razonablemente bien no tienen que recurrir a esas cosas, sino a hablar de ideas, proyectos y acciones, de los problemas de los ciudadanos».

Con mayor carga irónica, el presidente del Gobierno aludió a los calificativos que le ha dedicado el presidente del PP, Mariano Rajoy, en los últimos días -«ya sabéis lo que piensa de mí», dijo a su auditorio- para subrayar que él, en cambio, piensa que su adversario es un hombre «listo y valiente». «No es exceso de talante -bromeó-; es valiente aunque no se presentó al debate en las elecciones generales, y es listo aunque perdiera las elecciones teniendo mayoría absoluta y considerándose el mejor».

Pese a las bromas, Zapatero invitó al PP a sumarse con aportaciones a la tramitación del nuevo estatuto catalán y se preguntó «en quién está la responsabilidad» de no haber querido hasta ahora participar en el proceso porque, dijo, «por estar en la oposición no tiene por qué decir que no a todo».



Vocento