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Lunes, 16 de enero de 2006
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Un error en el tiempo añadido deja al Sporting fuera de los puestos de ascenso (2-2)
Una pérdida de balón de Enguix en el tiempo añadido acabó en el gol de Nino que supuso el empate Calandria y Pablo Álvarez, de penalti, marcaron los dos tantos rojiblancos e Ivars logró la primera igualada
MUCHEDUMBRE. El Sporting, en una acción defensiva, en la que intenta frenar las posibilidades de remate del Elche, que en ocasiones incluyó todos los efectivos posibles en las jugadas de estrategia, en busca de algún remate. / LUIS SEVILLA
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El Molinón se veía en ascenso. El Elche caía en el campo gijonés, lo que sumado al resto de resultados ponía a los rojiblancos en el tercer puesto. Sin embargo, una pérdida de balón de Enguix en el centro del campo encauzó un empate injusto. Se jugaba el cuarto minuto de la prolongación, en el que llegó una decepción que enmudeció las gradas más ruidosas de los últimos años. Decepción y desilusión.

El Sporting pudo y debió ganar a un Elche que no justificó sus aspiraciones, aunque dejó muestras de una aislada calidad individual.

Ciriaco Cano se decantó por recuperar a Jorge y meter a Calandria en el eje del ataque, aunque las pruebas se habían realizado con Juanmi y Karanka. También Uribe sacó una alineación muy diferente a la esperada, con Unanua, Ivars y Gil como titulares, además de Trotta, ante la baja de última hora de Benja.

El Sporting tuvo una salida fuerte, acompañado de una fuerte presión en la grada. Tras diez minutos, llegó una fase de equilibrio, aunque las principales iniciativas eran de los gijoneses. Pronto empezó a llegar el control por las bandas. En la zona derecha, las permutaciones de Gerardo y Pablo Álvarez descontrolaban a Bernaus, mientras que las subidas de Dorado, sumadas a la potencia de Juan, minimizaban al Elche.

En esta ocasión, Ciriaco Cano tuvo el acierto de poner a los jugadores en sus puestos naturales, como eran los casos de Juan y Calandria, artífices de la brillante jugada del primer gol, en la que también intervinieron Javi fuego y, sobre todo, un espectacular Dorado. La triple triangulación, con media defensa del Elche como espectadores de excepción, enardeció las gradas de El Molinón, en una de las jugadas más extraordinarias que se vieron esta temporada en el campo gijonés.

Tras el tanto, el Elche intentó estirarse, pero le faltaba cohesión en sus líneas. Nino carecía de apoyos, no se entendía con Ivars y estaba muy marcado por los centrales rojiblancos. En el equipo gijonés había tanta concentración que ni las permutas de Raúl Martín y Luis Gil en las bandas tuvieron un efecto positivo.

Los rojiblancos crearon alguna situación de peligro en aisladas estrategias. Pese a haber sido observados los entrenamientos de Mareo, parece que los informes que recibió Uribe no fueron buenos.

El Sporting tenía el control del partido, pero le faltaba sentido de organización en el centro del campo, parcela en la que el veterano Alfredo se imponía. Una acción suya fue la que elaboró el inicio del primer empate, con un buen servicio a Raúl Ivars, quien lanzó un zurdazo que superó a un desesperado Roberto. La igualada casi daba paso al descanso, lo que era injusto, porque el Sporting había sido superior, lo que no se reflejaba en el marcador.

En el segundo tiempo, el partido se reanudó con poca tensión. El Sporting daba imagen de estar tocado por el empate y el Elche no tenía prisa. En los rojiblancos se observaba falta de agresividad, sin que hubiera ideas para organizar. Gerardo había dado un bajón físico, Javi Fuego estaba más atrasado y en las bandas no se tenía la fluidez de la primera parte.

El partido se animó con un empujón de Mario a Calandria, después de que el bonaerense se fuera de forma excepcional de Trotta. El penalti existió, aunque pudo haber sido evitable, puesto que Calandria se escoraba demasiado. Pablo Álvarez engañó a Unanua y adelantó otra vez a los rojiblancos. De nuevo la algarabía.

A partir de aquí se vio otro partido, con un Elche más impetuoso, pero sin encontrar el acierto. Ciriaco retiró a Juan para dar entrada a Biagini, con lo que Calandria fue trasladado a la banda izquierda. En el conjunto ilicitano llegaron los primeros relevos. Entraron los ex rojiblancos Rubén y Alberto, con la intención de dar más explosividad al juego ofensivo. Después le llegó al turno a Peragón en un campo que trataba de asegurar la ventaja con un fuerte griterío desde las gradas.

Ante la presión del Elche, el técnico rojiblanco reforzó la defensa con tres centrales, al dar entrada a Juanmi y escorar a Gerardo a la banda izquierda, con lo que no evitó la presión alicantina, que tenía llegada, pero sin peligro en sus escasos remates. Con el tiempo vencido, Ciriaco situó a Raúl Cámara en al 'carril' izquierdo, en lugar de un cansado Gerardo.

Un jarro de agua fría

La victoria del Sporting parecía asegurada, porque los ataques del Elche eran demasiado impetuosos y con excesivas prisas, lo que le venía bien a los rojiblancos. Sin embargo, cuando se jugaba el cuarto minuto de la prolongación, Enguix perdió el balón en el círculo central ante la presión de Martí, quien se apoyó en Alberto para sorprender a la defensa gijonesa descolocada. Nino puso la guinda a la jugada y materializó un empate con el que ya no contaban los visitantes y que enmudeció El Molinón. La decepción fue tremenda.

El resultado fue injusto. El Sporting no vio recompensada la superioridad ante un Elche que no justificó ser un aspirante al ascenso. Los rojiblancos son más equipo, aunque los visitantes hayan exhibido calidad en individualidades. Con esta línea de juego, puede pensarse con cierto optimismo, aunque otro empate haya impedido meterse en la tercera plaza por tercera semana consecutiva.



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