DESLOCALIZAR es el verbo que los burócratas emplean para cambiar de sitio a las empresas. Equivale también a disminuirlas o incluso desaparecerlas. Quiquilimón fue también en su día deslocalizado de su local en la calle de Pedro Duro, pero Rosa Garnacho y sus gentes ya estaban acostumbrados a los golpes, e incluso a la ingratitud, y en vez de desmoralizarse siguen con la labor impagable de trabajar para los niños y los jóvenes. Tal como están los tiempos, la atracción de los niños hacia espectáculos lúdicos y didácticos, sin la trampa de la manipulación, e incluso de la perversión, como se aprecia en algunas películas y en la mayoría de los bodrios televisivos, debería de ser obligatorio, como un buen ejercicio de desintoxicación de los malos hábitos.
Alfonso Zurro nos muestra a una niña encerrada en la caja de música. Aparece por allí un niño, experto en construir aviones de papel, y se empeña en enseñarla a volar.
La metáfora va mucho más allá de la anécdota, y quizá sea más valiosa que los mensajes ampulosos con que nos quieren captar los sectarios. Enseñar a volar equivale a enseñar a ser libre y a pensar por uno mismo. El niño y el adulto (el primero, maleducado por el segundo) son hoy más que nunca esclavos de los objetos; amarrados al coche, al ordenador, a los teléfonos y a cuantos objetos les hipotequen la libertad y el bolsillo.
De vez en cuando, al menos, hay que escuchar el mensaje refrescante que nos retorne un poco a la inocencia. Por eso, la obra la han escuchado atentos y en silencio el público más joven y el adulto.
Muy bien interpretados los tres personajes por Seila Montes, Olga Morla y Javier Bermejo, dirigidos por Margarita Rodríguez. Un espectáculo bien trabajado que fue muy aplaudido al finalizar la representación, y que volverá a serlo, sin duda, en el próximo certamen de Feten, nueva ocasión para reencontrarse con el mundo mágico del teatro y la danza, en sus múltiples facetas.
Grupos como Quiquilimón son un bien impagable para seguir apostando por la esperanza para una juventud con caminos inciertos, avocada al peligro de tener que renunciar a los sueños. LA CAJA DE MÚSICA
Autor: Alfonso Zurro. Compañía: Quiquilimón. Dirección: Margarita Rodríguez. Intérpretes: Seila Montes, Olga Morla, Javier Bermejo. Lugar: teatro Jovellanos (Gijón).