El grupo municipal popular no comparte las medida de seguridad adoptadas en la ciudad después de que el pasado sábado un grupo de jóvenes agrediese a un conductor de EMTUSA en el Humedal. La concejala de Seguridad Ciudadana, Begoña Huergo, anunció tras la reunión de la junta de seguridad local que la Policía Local incrementaría su presencia en las paradas de las líneas 1 (Cerillero-Hospital de Cabueñes) y 10 (Pumarín-Somió-Candenal), sobre todo en las tres últimas del día. Asimismo, el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, explicó que a partir de ahora va a aumentar la vigilancia en las zonas de ocio juvenil.
El concejal Juan Carlos Santos considera que el nuevo dispositivo tiene muchas «carencias» y que es «insuficiente». A su juicio, lo ocurrido el sábado en el Humedal «no es un hecho aislado, tal y como dijo nuestra concejala favorita, la superconcejala Begoña Huergo». El edil basó su crítica en las manifestaciones hechas por el comité de empresa de EMTUSA en las que se afirmaba que los actos vandálicos y violentos se producen con frecuencia en las líneas de autobús.
El PP cree que el incremento de la vigilancia va a ser una medida «temporal» que se mantendrá en vigor «mientras dure la alarma» y que, por esta razón, está abocada al fracaso. Santos recordó que su grupo municipal «fue ridiculizado» cuando propuso crear una policía de fin de semana. «Esto quiere decir que no estábamos desencaminados».
Por su parte, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, apoyó la decisión de la edil de Seguridad Ciudadana, aunque recordó que «no se puede poner un policía detrás de cada persona». La regidora entiende que las medidas son proporcionadas y que resultarán eficaces. «No se puede criminalizar a toda la gente joven, aunque lo que sucedió el sábado es un acto clarísimamente reprobable», sentenció.