«Dantesca». Esa fue la palabra utilizada para describir la situación del albergue de Serín hace 18 días, según la explicación del presidente de la Fundación Altarriba, que se ha hecho cargo de la gestión del albergue y de la perrera municipal de Poago. Luis Luque ofreció ayer una rueda de prensa junto a la concejala de Participación Ciudadana, Esperanza Fernández Puerta, quien calificó de «excepcional» esta comparecencia y evitó en todo momento entrar en ninguna polémica con los anteriores gestores de los equipamientos, la Protectora de Animales y Plantas de Gijón.
Luis Luque sí entró en detalles y, aunque lo hizo «sin acritud ni ánimos de crítica», lo cierto es que lo que describió no era en absoluto positivo. Así, habló de la «saturación» del albergue de Serín, con capacidad para 270 animales como mucho, y que acogía a 450. Eso provocó que «al menos 200 de ellos estén fuera de las jaulas, invadiendo todas las dependencias, como baños y oficinas». Criticó también la ausencia de papeles y registros «preceptivos para la gestión de un albergue». No hay, asegura, partes veterinarios ni registro de las entradas y salidas de animales.
El presidente de la entidad catalana aseguró también que los animales estaban «muertos de hambre, absolutamente famélicos» y que, según la información de la que disponen, en el mes de diciembre «apenas se les proporcionó pienso». Más críticas. Aseguró Luque que en el albergue estaban mezclados machos y hembras sin esterilizar, por lo que en Serín nació más de una camada. Es más, la fundación asegura que «era corriente que las hembras parieran, en bastantes casos, en medio de todos los animales, siendo frecuente que los restantes, hambrientos, devoraran a los cachorros». Las condiciones físicas de los animales, eran, al fin, «depauperadas» y estaban «en el límite entre la vida y la muerte».
Pero lo cierto es que las críticas también llegan desde el otro lado, pues los responsables que se hacían cargo de los perros durante la gestión de la Protectora aseguran que es ahora cuando los animales están en malas condiciones. Ángeles Mourelle y Coral Mateo explican que los perros están durmiendo sobre el suelo, sin mantas ni iglús, porque eran suyos y se los llevaron al serles retirada la gestión. Dicen también que el pienso que se les está dando a los animales no es de buena calidad y que esto les está provocando diversas enfermedades.
50 entregas en 18 días
En cualquier caso, Luis Luque explicó ayer que, a pesar del poco tiempo que llevan al frente, en estos 18 días han conseguido dar en adopción a 27 perros, mientras que otros 13 ya están apalabrados. Además, diez animales más han sido recuperados por sus dueños. En total, por lo tanto, serán 50 entregas, lo que Luque considera una «cifra récord». Por contra, en este mismo periodo han entrado en la perrera de Poago 34 animales. Ahora, el «mayor reto» es conseguir que todos los canes que están bajo su responsabilidad «entren en una situación de normalidad», situación a la que no se llegará «antes de dos meses».
Lo cierto es que a partir de ahora el Ayuntamiento intentará que no se vuelvan a repetir situaciones como las descritas. Por eso, el próximo mes se creará una comisión de seguimiento, tal y como se especificó en el convenio firmado con la Fundación Altarriba. Otro de los objetivos que se ha marcado el Consistorio es equipar el edificio administrativo. Altarriba trabajará también por la concienciación ciudadana, ya que una de las medidas para acabar con la saturación del albergue es conseguir más adopciones. Para su gestión, Altarriba recibirá este año una subvención de 71.000 euros.