La Guardia Suiza es uno de esos cuerpos militares, como los soldados de Buckingham, que pese a su peculiar aspecto se toman muy en serio su cometido. No es para menos, porque se dedican exclusivamente a proteger al Papa. Y así desde hace 500 años. Por eso, el Vaticano celebró ayer con un misa solemne en la Capilla Sixtina el quinto centenario de la llegada a Roma de los primeros guardias que, desde entonces, componen el ejército mercenario del Papa. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Angelo Sodano, ofició una misa caracterizada por los cánticos de un coro de guardias suizos, resplandecientes en su uniforme ceremonial de pana roja, azul y amarilla, pero sin su pesado casco de plumas, también rojas.