Hace más de veinte siglos la civilización romana convirtió una antigua ruta comercial y cultural del oeste de la península ibérica en una afamada calzada de vocación militar, la Vía de la Plata; que iba principalmente desde Emérita (Mérida) hasta Asturica (Astorga). Aunque un ramal importante conducía a la costa asturiana, en Gigia (Gijón), la antigua Noega (la Campa de Torres gijonesa); y en el Sur ocurriría lo mismo, dando así salida marítima a dicha vía histórica, junto a Sevilla o Cádiz... Durante largo tiempo constituyó la principal comunicación peninsular. En tierras de la Babia leonesa y en casi la totalidad de Asturias esta calzada se denominó siempre Camín Real de La Mesa, pues entraba en tierras asturianas por el puerto o cordal del mismo nombre. En alguna zona se llamó modernamente 'Camín Francés' o 'Camino Romano'.
Ni el transporte de la plata (o del oro) ni las labores de la minería guardaban relación alguna, al parecer, con el nombre actual. La etimología hay que buscarla en la deformación del término árabe 'BaLaTa', traducible por camino enlosado, aún cuando algunos estudiosos entienden que procede de 'plateia' (camino ancho). Menos conocida resulta la denominación medieval como 'Calzada de Guinea'. En muchos tramos es identificada como Camino Real o Cañada Real, por coincidir en ella ambos caminos, aunque el primero era para el transito de personas, caballerías y carruajes y el segundo era una cañada para el ganado trashumante. En muchos lugares de Castilla, por ejemplo en Salamanca, van paralelos y muy próximos ambos caminos de la Ruta de la Plata.
Las invasiones bereberes, el comercio de la sal (Ribadesella, Gijón y Salinas, por ejemplo, eran lugares importantes), la trashumancia (en Teverga y Somiedo aún la recuerdan); y otras muchas actividades, son claras referencias históricas y culturales que nos hablan de la importancia en el pasado de esta ruta, conocida también como el Camino Mozárabe por ser empleada por los peregrinos en su tránsito desde el Sur de España hacia Santiago. Actualmente se denomina Camino de Santiago, en Castilla y Extremadura, en su mayor parte...
Candelario
Este protagonismo histórico se plasma en la gran riqueza patrimonial del itinerario, como lo corrobora la propia, vía, ruta o calzada de la Plata (se conoce de las tres maneras), declarada ahora monumento nacional; que conserva tramos primorosos, obras de fábrica y numerosos miliarios (señales o jitos camineros)...
En una parte de Salamanca, concretamente en el límite con tierras extremeñas de Puerto de Béjar y Baños de Montemayor (con aguas termales romanas) se está restaurando el camino de forma notable, incluso algún puente, como el de La Malena, lo que puede constituir un buen ejemplo para el resto de la Vía de la Plata, por ejemplo en Asturias (Camín de La Mesa); dado que, según parece, la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras del Principado de Asturias, aparte de catalogar ya las principales vías históricas astur--leonesas, tiene en proyecto su restauración y puesta en valor con fines medioambientales (de educación ambiental, ocio y tiempo libre), además de culturales y turísticos, aunque para eso podrían colaborar otras consejerías. La obra de rehabilitación de la citada calzada en tierras salmantinas la está llevando a cabo, además, una empresa asturiana de obras públicas (Ceyd).
El primer tramo o etapa de la Vía de la Plata, por la citada provincia, comienza cerca del pueblo medieval de Candelario, que fundaron pastores asturianos (lo que da una relación directa con los puertos y el Camín Real de la Mesa, como también ocurre en tierras de la Babia).
Puerto de Béjar
Este tramo va de Puerto de Béjar a Fuenterroble de Salvatierra en una treintena de kilómetros con la vía bien marcada. En ese trayecto se pueden contemplar numerosos vestigios del pasado, por ejemplo miliarios, alcantarillas, empedrados originales, e incluso, la única fortaleza de vigilancia que aún se conserva (aunque en estado ruinoso), situada junto al pueblo Calzada de Béjar. La vía salva en ese tramo sus mayores desniveles cerca del río Cuerpo de Hombre.
El mejor miliario de todo el recorrido se halla apenas a cien metros después de cruzar el puente romano de La Malena (también restaurado por Ceyd). Este mojón señalizador de la vía se encuentra ahora en el centro de un curioso corral circular. El cruce del río Sangusín, con un singular puente de pontones, a base de grandes losas de piedra, es el ecuador de esa etapa. En la entrada Valverde de Valdelacasa se cree se ubicó la Mansio ad Lippos, lugar de descanso y cambio de carruajes... El camino sigue en dirección a Fuenterroble de Salvatierra.
Baños de Montemayor
En el comienzo de esa etapa, en Puerto de Béjar, además de la citada ciudad de Candelario, está cerca el pueblo de Montemayor del Río, con una gran fortaleza o castillo, que está también siendo restaurado por la citada empresa asturiana. Asimismo se encuentran Peñacaballera y Cantagallo; y ya en tierras de Cáceres el famoso balneario, moderno y romano (con las termas aún en uso) de Baños de Montemayor (el nombre lo dice todo).
Otras etapas de la Vía de la Plata por tierras salmantinas van a San Pedro de Rozados, donde se conserva en la finca del ganadero asturiano Manuel San Román restos de una antigua hospedería (él y sus amigos, como José Miguel Rodríguez Vila, nos dieron buenas informaciones de esa vía). Se pasa por la Sierra de la Dueña y el lugar de la Mansio Séntice ('lugar de zarzas'), así como Calzadilla de Mendigos. Ese tramo es de 26 kilómetros; y de San Pedro de Rozados a Salamanca (la 'Ciudad Dorada') son 21; cruzando Aldeatejada (con lienzos de la calzada primitiva) y el puente sobre el río Tormes que es romano netamente en quince de sus 26 arcos.
La ultima etapa por esa provincia tiene 30 kilómetros entre la capital y Calzada de Valdunciel, en el límite con Zamora. Pasando cerca del castillo del Buen Amor, el lugar de la Mansio Sibaris y Cubo del Vino, ya en tierras zamoranas... ¿Esperemos que aquí se cuiden así nuestras calzadas!