El proyecto de fusión por absorción del Grupo de Cultura Covadonga y el Centro Asturiano de La Habana ha generado malestar entre muchos socios de ambas entidades, pues consideran que la propuesta de convenio que será llevada el lunes a votación de los grupistas no se ajusta a lo acordado por los socios del Centro Asturiano en la asamblea general extraordinaria del 24 de julio de 2005.
Para aquella ocasión, la junta directiva presidida por Juan José García Rúa presentó a los socios de la entidad un documento en el que explicaba el concurso de acreedores en que estaba inmersa, así como los detalles de la fusión. En cuanto a las posibles soluciones para la institución, el documento indicaba que había tres posibilidades. La primera era «obtener un acuerdo de fusión con el Grupo Covadonga que permita el pago de la deuda sin tener que acudir a la venta de patrimonio». La segunda alternativa pasaba por «la venta de patrimonio, probablemente de una parte sustancial de las instalaciones de Begoña, para proceder al pago de la deuda». La tercera y última posibilidad era «la extinción».
En cuanto al significado de la fusión, la junta directiva del Centro Asturiano entendía que los socios saldrían ganando al integrarse «en una entidad más grande y con una oferta de servicios muy superior». También estimaba que permitía «mantener los servicios que actualmente se prestan en los locales sociales de Begoña» y, aunque reconocía que dejaría de ser una entidad independiente, «su espíritu, sus instalaciones y sus socios continuarán dentro de una entidad en la que nuestros socios podrán manifestar su voluntad en sus juntas». Además, en ese documento se reflejaba que «la venta de patrimonio no soluciona uno de nuestros mayores problemas, como es la poca capacidad para ofertar servicios que permita el incremento de socios».
El preacuerdo
Ese documento había sido rubricado por García Rúa dos días antes de la asamblea extraordinaria, sobre la base del acuerdo con el Grupo Covadonga hecho público el 16 de julio de 2005, en el que, entre otras cosas, se decía que el Grupo «no contempla ningún tipo de fusión con ninguna otra entidad, manifestándose como sociedad absorbente en todo caso». Ese preacuerdo también indicaba que «los socios del Centro Asturiano ingresarán en el Grupo como socios de número de la entidad, asignándoles un número correlativo específico. Se abrirá ficha informática donde conste la antigüedad que tenían, pero la fecha de ingreso a los efectos del Grupo será la de la absorción definitiva».
Con esta información se presentaron los socios del Centro Asturiano a la asamblea del 24 de julio. En el transcurso de la misma, el abogado de la entidad, Alejandro Alvargonzález, indicó a la concurrencia que «la fusión no supone la desaparición ni merma de sus derechos, porque entran en igualdad de condiciones que los otros socios del Grupo de Cultura Covadonga», al tiempo que les añadió que les sería respetada su antigüedad, «luego tendrán su propia fuerza en dicho Grupo», según se indica en el acta de la sesión levantada por la notario María del Carmen Alonso.
Por tanto, según se desprende de estos documentos, los socios del Centro Asturiano de La Habana aprobaron una absorción en la que se garantizaba que no se vendería patrimonio -a excepción de la cafetería, que se había aprobado con anterioridad- y que les sería respetada su antigüedad.
Tras varios meses de negociaciones, las condiciones cambiaron sustancialmente, al menos en estos dos aspectos. En el apartado segundo de la propuesta de convenio entre ambas entidades se recoge que los asociados del Centro Asturiano ingresarán en el Grupo «sin cuota de entrada, como socios de número de la entidad, con plenitud de derechos y con la antigüedad referida a la fecha de absorción efectiva». El punto cuarto, por su lado, ya adelanta que «la entidad absorbente acometerá la venta del entresuelo sito en el paseo de Begoña número 22, en todo o en parte».
Ante estos cambios de escenario, muchos socios de ambas entidades han dejado constancia de su malestar tanto en estas páginas como en el foro abierto por EL COMERCIO en su web. A esta situación se llegó pese a que el 21 de julio de 2005 los ex presidentes y directivos del Centro Asturiano habían presentado una alternativa de viabilidad. Entonces, Isaac Vigil, René Díaz, José Antonio Vigil, Gonzalo Mieres, José Bernardo Díaz Braña, Ángel Luis González y Daniel Prieto rechazaron de plano la absorción al entender que «representa la desaparición del Centro Asturiano». Además, entre otros aspectos, indicaban que «hay soluciones a los problemas económicos inmediatos, sin perjuicios económicos para los socios. Si bien tendremos que prescindir, durante algún tiempo, de algunas de las actuales comodidades».
La propuesta de este colectivo no pasaba por la venta de patrimonio, sino por el alquiler de parte de las instalaciones de Begoña durante un periodo comprendido entre cinco y diez años. Su propuesta fue rechazada por los socios y ahora se enfrentan a que el Grupo Covadonga pueda decidir sin condiciones sobre el futuro de todas sus instalaciones.