Con la imprevista resurrección de Los Pecos, uno de los grupos fetiche de la música española de la transición, se vuelve a abrir la puerta para que las viejas glorias traspasen el túnel de la memoria y se incorporen al mercado discográfico. El de los hermanos Javier y Pedro Herrero es el ejemplo más emblemático, pero no el único, ya el que estratégico movimiento ha sido y será siempre una de las herramientas de la industria discográfica.
La jugada no tiene secretos, no más que la antigua técnica de recuperación de la tierra de cultivo tras un periodo de inactividad y que se conoce como barbecho. Es la misma lógica que preside el mercado de la música y en general de toda actividad intelectual, condenada a una suerte de eterno retorno de la que el consumidor no siempre es consciente. Desde esta perspectiva, no deja de ser una obviedad que al regreso de Los Pecos le siga un desfile de viejas glorias con éxitos datados en la misma época y con un sentido de la estética semejante: Camilo Sesto, Umberto Tozzi, Demis Roussos, Mari Trini...
El de la 'resurrección' es un fenómeno universal, en el que los protagonistas, más que ir y volver, permanecen en la sombra a la espera de un momento mejor o un golpe de fortuna, lo que es aprovechado por la industria discográfica, que sabe esperar. En el caso concreto de la música española de hace 25 años, sus protagonistas nunca se han llegado a recuperar del todo, lo que no ha sido óbice para que algunas discográficas hayan tratado de sacar rendimiento a determinadas 'marcas registradas'.
Nunca lo dejaron
El caso más llamativo en este terreno siguen siendo el de Los Pecos, cuyo regreso no es tal en el estricto sentido de la palabra, pues nunca dejaron de cultivar su carrera artística. El dúo lanzó en la década de los noventa dos álbumes con su nombre sin apenas trascendencia mediática.
Mejor aceptación tuvo 'Una historia', la inesperada caja de éxitos con la que este mismo año se reincorporaron plenamente en la actualidad musical. Pero lo que fue una elegante recopilación con la que estimular la memoria se convierte ahora en una colección de inéditos, aunque no muy lejos de su identidad, según se desprende del título: 'Un manantial de ternura'.
Mientras tanto, el directo ha seguido siendo una opción para ello, eso sí en circuitos muy concretos como ferias, verbenas y celebraciones populares. La que puede ser considerada su última actuación con cierta envergadura tuvo lugar en Bilbao, el verano pasado, ante poco más de un millar de personas.
En parecidas circunstancias ha vuelto el italiano Umberto Tozzi, uno de los iconos de la moderna canción romántica italiana, que ve apoyada su duradera carrera de fondo con el disco 'Sólo palabras'. A imagen y semejanza de sus coetáneos Los Pecos, Tozzi ha optado por renovar sus contenidos y su oferta se compone de 17 nuevas canciones, cinco de ellas en castellano. Es evidente el interés del italiano por permanecer en primera línea aunque sea con escasas posibilidades de reeditar éxitos pasados como 'Gloria' o 'Te amo', con las que logró vender más de veinte millones de discos en todo el mundo.
En activo
Si de ser romántico se trata, quien se lleva la palma en ese campo es sin duda Demis Roussos, que también continúa en activo, aunque el resultado no se plasma tanto en el terreno discográfico como en el de los escenarios. Su nombre sigue siendo un atractivo reclamo para organizar una cena de campanillas en un hotel o una gala de casino, pero no tanto para un concierto en el que su figura -artística, se entiende- sea el principal reclamo.
Al disponer de una discografía más bien escasa, las multinacionales no han visto claro el modo ni el momento de extraer beneficio de su obra. Todo lo contrario ocurre con la cantante Mari Trini, que posee un carisma y una historia vital que la convierten en un ser particularmente atractivo desde un punto de vista emocional y, por tanto, también comercial. Más que su obra musical, de su vida está a punto de trascender ahora su biografía, en la que desvela la manera en que ha superado sus problemas de salud.
Hace dos meses publicó el disco recopilatorio 'Una estrella en mi jardín', en el que da buena cuenta de éxitos tan contundentes como 'Amores', 'Yo no soy esa' o la propia 'Una estrella en mi jardín', que da nombre al larga duración. La salida al mercado coincidió con el homenaje que le brindaron sus compañeros, por iniciativa de la Sociedad General de Autores.