Mónaco siempre es Mónaco. Es glamur. De ello se encargó Grace Kelly, que impregnó a la dinastía de todo el brillo de Hollywood. El Principado es un territorio con nombres propios: Alberto, Estefanía y Carolina. Y un paraíso fiscal, que tiene un censo de 30.000 habitantes que pertenecen a 122 nacionalidades diferentes. Pero también es un circuito histórico en el que sus dificultades siempre aportan imponderables que determinan una realidad: allí sólo ganan los mejores.
Por esa razón, y alguna otra más, a nadie le extraña que Renault haya elegido, por segundo año consecutivo, el Forum Grimaldi del estado más pequeño de la Tierra -con excepción del Vaticano- para presentar oficialmente hoy por todo lo alto, ya que el monoplaza rueda en pista desde hace semanas, su nueva arma, el R26, que cuenta, a priori, con varias novedades externas, a saber: el alerón posterior -más pequeño y con diferentes apoyos-, unas entradas de aire para refrigerar el motor de menor tamaño, una parte trasera más ancha para adaptarse al motor V8 de 90 grados y un chasis, en general, más estilizado.
Unos 600 periodistas están invitados desde todas las partes del mundo e, incluso, se espera que se acerque hasta el acto, como ocurrió en 2005, el presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Max Mosley. Todos han viajado para contemplar con sus mejores galas un bólido del que Fernando Alonso ya ha comentado que «parece el hermano mayor» de su predecesor. Además, la ceremonia servirá también para ver por primera vez juntos al asturiano y a la cúpula de la escudería francesa, encabezada por Flavio Briatore.
Todo ello enmarcado en el anuncio del fichaje de Fernando por McLaren en 2007, la resaca que ello ha supuesto en la casa del óvalo, sobre cuyo futuro podría adelantar alguna pincelada hoy el presidente de Renault Sport, Patrick Faure, y los rumores que sitúan al patrón italiano como el candidato mejor colocado para suceder a Bernie Ecclestone al frente del 'circo' de la Fórmula-1 a partir de 2007.
Pero el trabajo del R26 y del campeón ovetense no comenzará hoy, sino que Alonso, sin apenas despeinarse, ya ha metido el miedo en el cuerpo de sus rivales en las primeras sesiones de tests. Con un rendimiento perfecto, sin dar muestras, aparentemente, de forzar hasta el máximo su nuevo coche, el piloto ha logrado los mejores registros entre los bólidos adaptados ya al reglamento del 2006, es decir, con motores V8 de 2,4 litros y 200 caballos menos, y ha sido el único en realizar, además con éxito, un simulacro de carrera. Ni su compañero Fisichella, del que nadie duda de que dispondrá por adelantado de todas las evoluciones que los ingenieros de Enstone y Viry vayan introduciendo en el modelo, ha podido seguir la estela de Fernando.
Y, por si fuera poco, la presentación del R26 se produce pocas horas después de que el heptacampeón alemán, Michael Schumacher, que parece preparar la estrategia de su despedida de Ferrari, asumiera públicamente que Renault será el enemigo a batir: «Parecen estar muy bien preparados, ser muy rápidos y, además, muy consistentes». Toda una declaración.