La gasolinera de Viesques cerró ayer por segunda vez en poco más de un mes al detectarse la presencia de combustible en el garaje del edificio situado a sus espaldas. Los restos de hidrocarburos aparecieron en una arqueta que recoge el agua filtrada al subsuelo y la devuelve a la red general de saneamiento. Los bomberos y los técnicos de Campsa interrumpieron las entradas y salidas de vehículos al aparcamiento hasta que se cubrió la mancha con una espuma indicada para contener los vapores del combustible, susceptibles de causar una explosión.
Por el momento, se desconoce el origen de la filtración, aunque el surtidor se ha cerrado de forma preventiva, hasta que se averigüe el origen de la mancha. El pasado mes de setiembre, los vecinos percibieron en la escalera del edificio un ligero olor a combustible que, un mes después, se intensificó, por lo que se pusieron en contacto con la empresa que explota el surtidor. Los técnicos de Campsa realizaron mediciones, pero la comunidad presentó una denuncia en la jefatura de la Policía Local al constatar que la situación inicial no variaba.
Los agentes solicitaron la presencia de los bomberos, que reiteraron las mediciones. El resultado del estudio era tranquilizador, pero también molesto: había olores pero no riesgo de explosión. Algunos propietarios llegaron a colocar mantas tras las puertas para evitar que penetrase en el interior de sus casas. El pasado mes de diciembre, la gasolinera realizó un primer cierre preventivo para realizar una inspección a fondo y tratar de identificar el origen de los olores. Tras una semana de pruebas, se volvió a abrir. Ayer por la mañana, varios técnicos de la compañía volvieron a hacer un reconocimiento de las instalaciones y del edificio situado a sus espaldas. Al revisar el garaje, comprobaron que había restos de combustible en una arqueta de metro y medio de profundidad y con capacidad para unos 1.500 litros de agua. Los instrumentos que miden los vapores de los hidrocarburos detectaron posibilidades de explosión, por lo que se prohibió la entrada y salida de vehículos en el sótano.
Cuando llegaron los bomberos, se repitieron las mediciones, que arrojaron un resultado idéntico. Tras echar la espuma anti inflamable, los límites se volvieron a situar dentro de los parámetros de seguridad. Hasta que se descubra de dónde procede el combustible hallado en el edificio, los bomberos realizarán inspecciones cada dos horas, para asegurarse de que no hay peligro en la zona, y la gasolinera permanecerá cerrada. Vecinos del inmueble afectado indicaron ayer que hay otros dos bloques de la misma manzana, uno de nueva construcción y otro antiguo, en cuyos baños ya se han detectado olores a gasolina.