elcomerciodigital.com
Viernes, 3 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
GIJÓN
GIJÓN
Música protesta
Alumnos y profesores del conservatorio ensayan en la calle para reclamar un nuevo espacio para sus clases
INUSUAL CLASE. Los jóvenes tocaron frente al conservatorio rodeados de pancartas. / PALOMA UCHA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

No es extraño oir música en la calle. Lo raro es encontrarse con los músicos ensayando y recibiendo clases en plena vía pública. Ayer, frente al conservatorio de Gijón, muchas personas se sorprendieron al encontrarse con casi 150 alumnos, separados por instrumentos, recibiendo sus lecciones en las aceras. Era una protesta. Una manifestación melódica que había convocado la comunidad académica del conservatorio al completo: padres, alumnos y profesores, para denunciar la mala situación del centro.

Desde hace catorce años, las protestas y reivindicaciones no han cesado. El mal estado del edificio es el principal problema: las aulas son pequeñas y no están insonorizadas, existen problemas de humedad, falta de ventilación y precariedad en las instalaciones eléctricas. A todo esto se suman cuestiones como la existencia de verjas en las ventanas de la planta baja o la falta de iluminación en las aulas del sótano.

En relación con las clases de la planta baja, Diego Fernández, profesor de violín del conservatorio, recuerda que estas aulas, en su momento fueron calabozos, por lo que los pequeños ventanales que dan al exterior no cuentan con luz suficiente, a lo que se suma «el punto de vista emocional», añade Fernández.

Una gran pancarta coronaba el edificio, rezaba: 'La mayor ciudad de Asturias. Mayor conservatorio-peor edificio. ¿Por qué?'. Frente a ella, lo alumnos se agrupaban en torno a los atriles, cada uno con un cartel que indicaba cada disciplina: cuerda, viento, flauta, viento-madera... Y los profesores aprovechaban el poco espacio que había, para coordinar la lección de los alumnos. Esta imagen, casi propia del camarote de los hermanos Marx, no dista mucho de la que habitualmente se vive dentro de las aulas.

Uno de los problemas que sufren los profesores y los alumnos durante las sesiones académicas es la falta de insonorización. En el interior del edificio los sonidos se acoplan y en una clase de contrabajo puede sonar la música de quien practique en el aula más próxima, por ejemplo, percusión. Gloria Rodríguez, alumna del conservatorio, llamaba la atención sobre una situación surrealista: sesenta profesores y tan sólo 46 aulas. «Este año más de 40 alumnos se han quedado fuera por la falta de espacio», añadía Gloria Rodríguez.

La intención de profesores, alumnos y padres es continuar con las actividades reivindicativas.



Vocento