Belén del Valle marcó un camino, o mejor dicho, lo abrió. Ella es la primera mujer fiscal de España. Hace 32 años «rompió moldes y antepuso su vocación a las atávicas convenciones sociales». Una ruta por la que luego han transitado «otras muchas compañeras hasta el punto de frisar la mayoría en la carrera fiscal».
Cándido Conde-Pumpido, Fiscal General del Estado, habló en estos términos de la que fue su compañera de promoción y a la que ayer impuso la Cruz de San Raimundo de Peñafort ante la ovación de magistrados, jueces, fiscales y abogados. Los máximos representantes de la judicatura asturiana, además del delegado del Gobierno, Antonio Trevín, y el consejero de Justicia, Francisco Javier García-Valledor, asistieron a la condecoración a de Del Valle, a la que le «embargaba la emoción».
Entre aplausos, la recientemente nombrada teniente fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias en sustitución de José Luis Rebollo entró en la sala de plenos del ovetense Palacio de Valdecarzana del brazo de sus dos padrinos: José Antonio Seijas Quintana y Joaquín Jiménez, ambos magistrados del Tribunal Supremo. Eran las 13.00 horas.
En el atestado salón, el fiscal jefe Gerardo Herrero detalló la personalidad de Belén del Valle, con quien trabaja «codo a codo» desde 1984. De ella dijo: «Es una institución».
Con la Cruz de San Raimundo de Peñafort ya al cuello, Del Valle expresó su «alegría y el gran honor» que sentía por el reconocimiento. Agradeció a todos sus compañeros «el cariño» mostrado durante sus más de tres décadas de trabajo y la presencia de Conde-Pumpido en el acto: «No olvidaré que me hayas hecho un hueco en tu apretada agenda».
La especialización
A Del Valle le queda mucho por decir; sobre en todo en relación con el diseño del nuevo órgano fiscal que afronta el reto de la especialización. Y a este respecto se refirió Conde-Pumpido tras detallar el papel que juega el Ministerio Fiscal en la sociedad. «Atender con recursos idóneos cada uno de los retos planteados» es el objetivo por el que se persigue la especialización, planteó.
El fiscal general invitó a dar «una mayor autonomía orgánica y funcional» al ministerio público y apostó por «una revisión de nuestra implantación geográfica que nos acomode mejor a la organización territorial del Estado».