En el concejo de Tineo se conjugan la naturaleza pura y la belleza monumental, así como la rica ganadería, la abundante fauna salvaje, los dólmenes, los yacimientos auríferos, el arte sacro y los antiguos caminos reales o vías romanas...
Hay muchos lugares para visitar, desde la Fana de Genestaza y el hermoso o monumental Tuña, hasta el aurífero Navelgas, pasando por los dólmenes de Merillés y El Baradal, los monumentos naturales del Carbayo de Valentín y La Fayona de Eiros, la Casa del Puerto y el Alto de Bustellán, con típicas brañas vaqueiras, o el casco histórico de la capital y su entorno, así como el Museo de Arte Sacro de San Pedro, o los monasterios de Barcena y Obona...
En sus montes y bosques abunda la fauna salvaje, destacando los osos, lobos, corzos, jabalíes y urogallos. Tineo es aún poco conocido, en especial la sierras de La Cabra y de Merillés. A esta última, para visitar su afamado dolmen (de hace 5.000 años), nos referiremos.
Fácil subida
Una buena caminata, fácil y placentera, se puede iniciar cerca del citado pueblo de Tuña, cuna del referido general Riego. Encaminándonos desde allí al no menos bello y típico pueblo de Merillés, al que se accede bien por la carretera comarcal AS-310, de Puente Tuña a Corias y Belmonte de Miranda, por Boinás...
Nada más dejar Tuña y sus palacios o casonas, a donde se llega bien por la carretera del embalse de La Barca o del Narcea (AS-15), se pasa junto a un viejo puente romano y se llega en un par de kilómetros a la localidad de Merillés (o Meriás).
Nada más entrar en el pueblo una placa colocada en una placita y adosada a una típica panera (de ocho pegollos) nos recuerda el agradecimiento de estas gentes al abogado gijonés, que les defendió hace tres lustros en sus disputas por temas ganaderos y pastoriles, Francisco Prendes Quirós...
Dejando el vehículo, por ejemplo, junto a la iglesia parroquial (templo de estilo rural, con tallas renacentistas), se pude subir por una caleya, después pista, que en dirección Este, va a La Braña de La Carbayal, situada casi al pie del Picu Colines. La subida es fácil, igual si se va por el sendero que por la pista. Los vecinos de Merillés, siempre atentos, nos pueden orientar bien antes de la salida del pueblo.
Leyendas del dolmen
En la ascensión se pasa por Tueres y los restos de una antigua explotación ganadera, con varias cabañas o casamatas aún en pie. En una hora, aproximadamente, a paso tranquilo, se corona el alto donde se encuentra el afamado dolmen, junto a una cabaña y unos árboles.
Esa zona se conoce como la Colina de Las Cabanas y está en la llamada sierra de Merillés, límite de los concejos de Tineo y Belmonte de Miranda, en las estribaciones de la sierra de Peña Manteca. El panorama desde esa atalaya, en día despejado, puede ser grandioso.
Del dolmen de Merillés, se cuentan varias leyendas, como que lo trajo una mora sobre la cabeza o el cuento de la gallina y los doce polluelos (o 'pitinos') de oro... Este monumento funerario estaba formado antiguamente por cuatro ortostatos o columnas de piedra, una de las cuales ha desaparecido, que sostienen una cubierta de casi tres metros cuadrados, en cuyo interior hubo una cámara funeraria (expoliada, como suele ser normal en restos del pasado).
Buscando el oro
Repetimos que, tanto en la subida como en lo alto de la colina de Las Cabanas, el paisaje es de hermosas vistas panorámicas, con suaves colinas cubiertas de pequeñas manchas forestales. Al fondo, altas sierras y abajo, profundas gargantas.
El río Narcea bello y puro a nuestros pies. Sólo se ve, al Este, en la sierra de Begega, las explotaciones mineras de oro de Boinás, o Begega, que degradan algo el medio natural. Primero, fueron romanas y ahora son americanas o canadienses, dicen con gracia y algo de frustración, o rabia, algunos ganaderos de la zona.
De ellas, si es fin de semana, se puede ver despegar en ciertas ocasiones un helicóptero de tipo medio, del que cuelga un extraño aparato alargado, que, al parecer, según los lugareños, es para inspeccionar y estudiar terrenos, o hacer nuevas prospecciones de yacimientos auríferos o de otra índole más 'secreta'.
En Salas ya encontraron otro, junto a la zona osera del Monte Courio; y a por él van.