Las piscinas de cuarentena del acuario de Gijón cuentan desde hace unos días con dos nuevos huéspedes. Se trata de dos ejemplares de tiburón bambú, de apenas 25 centímetros, criados en cautividad en el acuario del zoo de Madrid.
Este curioso animal es un escualo tropical parecido a la pintarroja. Vive en los arrecifes de coral y se alimenta de pequeños cefalópodos, peces y anélidos. Una de sus principales características es que este tiburón es ovíparo, ya que se trata de una especie poco evolucionada dentro de los tiburones, al carecer de placenta. En su madurez, los tiburones bambú llegan a medir entre 1,2 y 1,4 metros de longitud.
Con la incorporación de estos tiburones, las piscinas de cuarentena del acuario gijonés ya cuenta con 42 animales, pues a los trece peces damisela que había desde hace unos días, hay que añadir los dos tiburones bambú, otros 24 damisela llegados esta semana, un mero y dos lábridos.
Pero todavía faltan unos meses para que lleguen los verdaderos reyes del acuario, los grandes tiburones. Lo que es seguro es que estarán ante el público el próximo mes de junio, cuando se inauguren las instalaciones, pero, previsiblemente, serán los últimos en llegar. Se trata de una operación compleja y costosa, ya que tienen que ser capturados en aguas abiertas de Florida (Estados Unidos) y allí mismo pasarán la cuarentena. Los mayores de estos ejemplares llegarán a medir unos dos metros y medio de longitud.
Pero el acuario de Gijón cuenta desde esta semana con otra importante incorporación, como es la de Susana Acle, una joven veterinaria gijonesa especialista en escualos que, procedente de Valencia, se ocupará de controlar las especies que ocupan las piscinas de cuarentena.
En las próximas semanas seguirán llegando más ejemplares que, una vez pasada la cuarentena, ocuparán las distintas piscinas construidas al efecto.