Ya ha llegado al acuario el llamado perlón maduro, que es el lecho bacteriano con el que se pretende acelerar el proceso de maduración de las piscinas de cuarentena. En Gijón hay dos de estas piscinas, una para los peces de agua caliente y otra para los de fría.
Durante los próximos días se continuará trabajando con estos tanques para comprobar que los diferentes filtros de agua de sus instalaciones funcionan correctamente y se espera que a finales del presente mes de febrero estas instalaciones tengan ya una fiabilidad del cien por cien.
Por estas piscinas tendrán que pasar en los próximos meses todos los peces que vayan a ser exhibidos en el acuario gijonés, por lo que los técnicos se afanan en ponerlo a punto para su correcto funcionamiento.