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Sábado, 4 de febrero de 2006
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Gana La Caixa, San Jaume y ZP
ENDESA se ha venido oponiendo denodadamente a la opa lanzada por Gas Natural contra ella, pero una vez autorizada la operación por el Gobierno a la empresa 'opada' sólo le queda la posibilidad de recurrir al Tribunal Supremo, lo que el vicepresidente económico Pedro Solbes parecía intuir en su comparecencia ante la prensa.

Si a cualquier operación de gran envergadura empresarial se la puede analizar desde una perspectiva política, al ser política toda la economía, es lógico que a esta opa, que conmociona el campo nacional de la energía, se le haya intentado y conseguido politizar desde el primer momento. Convendría, sin embargo, distinguir entre análisis político y politización. En el análisis político se manejan desde los datos que favorecen la etiología del asunto hasta sus consecuencias en la economía española y en el bolsillo de los ciudadanos. Y obviamente en empresas de la competencias, dos de las cuales, como Iberdrola y Unión Fenosa, se van a ver favorecidas. Iberdrola, en menor medida de lo esperado inicialmente; Unión Fenosa, por el contrario, más beneficiada de lo que preveía. Pero ninguna de ellas, tanto como La Caixa, accionista mayoritario de Gas Natural. Cataluña va a ser potencia energética.

La politización arranca en la arena de la confrontación política, por lo que se dividen las dos partes opuestas. A favor de Endesa -y contra la opa, el PSOE y el Gobierno- se ha alineado como un solo hombre el PP. Y a favor de la opa, procurando disimular sin demasiado éxito su inclinación, todo el espectro socialista, desde Ferraz a La Moncloa. Ya había advertido hace unas semanas el presidente Zapatero de que al país le convenían grandes empresas que pudieran competir sin complejos de inferioridad en el exterior. Y aquella declaración se interpretó como la noticia anticipada de que la opa sobre Endesa iba a prosperar.

Al frente de Endesa, y desde su privatización por un Gobierno del PP, figura un hombre tan afín a José María Aznar como Manuel Pizarro, por lo que el recurso de la eléctrica 'opada' -o, de momento, 'opable'- al Tribunal Supremo se daba por seguro en los mercados, donde tanto Endesa como la gasista elevaron su cotización. Pero mientras los accionistas de la eléctrica se mostraban alborozados, a Gas Natural le inquietaba que las acciones de Endesa se hubieran elevado hasta cinco euros por encima de lo que estaba dispuesto a pagar por ellas. En esta opa se ha encarecido el producto.

Tras el consejo de ministros, el PP reaccionó con moderación dialéctica, afirmando su secretario general Ángel Acebes que «cuando el PP tenga la confianza de los españoles, tomará todas las medidas para evitar las situaciones de monopolio que durante la época socialista se hayan generado». Y el vicepresidente Solbes, al que se debería parte del endurecimiento de las condiciones impuestas a Gas Natural, aseguraba en su tono persuasivo y patriarcal que lo acordado por el Gobierno es la mejor opción «para garantizar el equilibrio entre la libertad de empresa y la protección de la libre competencia».

Se va a crear una macroempresa, tal vez la cuarta en tamaño de la UE, pero notablemente limada su capacidad de abastecimiento y reducido el volumen de su clientela, en favor de otros, para el aumento de la competencias, la mejora del servicio y -¿sería posible?- la bajada de precios, según la exposición de la vicepresidenta Fernández de la Vega. Pero quien debe sentirse triunfador, muy por encima de la Generalitat, es La Caixa. Aunque la Generalitat también pueda aureolarse.



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