ALAN Greenspan ha dejado de ser el presidente de la Reserva Federal de Norteamérica. Tras casi dos décadas al frente del denominado Fed, el octogenario Greenspan dejó el pasado martes su despacho de Washington para dedicarse a la consultoría privada y al asesoramiento del Gobierno de Tony Blair. El 'maestro', el 'gurú', el 'oráculo' que tomaba decisiones intuitivas que habían de ser interpretadas después por los expertos, cede los trastos al 'chico' que viene del mundo académico y que promete claridad, decisiones por consenso y reglas fijas basadas en objetivos de inflación ('inflation targeting'), en contraposición a la discrecionalidad e individualismo de su antecesor. El 'joven' -52 años- académico, Ben Bernanke, posee un impresionante currículo como docente e investigador, especialmente sobre el papel de la banca central frente a las crisis y el 'inflation targeting', es decir, sobre la conveniencia de que los bancos centrales establezcan una estrategia fija de combate contra la inflación. Bernanke procede de Harvard y fue profesor y 'chairman' del Departamento de Economía (1988-2001) de la Universidad de Princeton. Pero Bernanke no es sólo un producto de la torre de marfil académica, sino que ha sido parte de la propia Fed y del Consejo de Asesores Económicos, que junto al Tesoro y a la Oficina Presupuestaria configuran lo que se conoce como 'The Cuadriad' del poder económico norteamericano. En cualquier caso, el cambio de estilo puede ser apreciable. Greenspan es un neoyorkino individualista con una intuición y un olfato magistral sobre los mercados financieros, mientras que Bernanke es un científico con un carácter proclive al consenso y que, a pesar de su cercanía al Partido Republicano, no es cercano al presidente Bush.
La última decisión de Greenspan fue subir un cuarto de punto ¯hasta el 4,5%¯ y queda ahora por ver si el nuevo presidente seguirá esa escalada suave. La gran aportación del 'maestro' fue demostrar cómo durante casi dos décadas una economía puede crecer con casi pleno empleo y tipos de inflación bajos, cosa que hasta hace relativamente poco tiempo era imposible de creer. Pero Bernanke, además de mantener esta trayectoria, tendrá que enfrentarse a problemas económicos adicionales como los déficit gemelos -el fiscal y el exterior- y el elevado endeudamiento de los norteamericanos.