El retrato de un embarazo y la estela de un viandante al cruzar un paso de cebra han sido las fotografías ganadoras de los premios internacionales de la Comunidad de Valencia. La primera, en la categoría de retrato, y la segunda, en tema libre, ambas consiguieron la máxima puntuación del jurado, formado por expertos, y que tuvieron que seleccionar entre más de un millar de imágenes. Pero ambas tienen algo más en común. Las dos fotos tienen el sello y la luz de Gijón porque sus autores viven y desarrollan sus trabajos artísticos en esa ciudad.
Firma la secuencia del embarazo Jesús Miguel Muel, un autor conocido, con estudio en la calle de Fernando Villaamil, a quien sus imágenes de desnudos han dado popularidad. «Me gusta trabajar sobre el cuerpo humano. Esta foto fue especial porque ves todo el desarrollo del embarazo y al final obtienes un resultado, que es la pequeña Malena. Soy como el segundo papi». Malena es el nombre de la recién nacida, la culminación del trabajo fotográfico que se funde con el periodo de gestación. Cada tres semanas, la modelo Laura Piquero acudía al estudio de Muel para que en veinte o treinta fotografías se captara un nuevo paso en su gestación. Así hasta obtener las nueve imágenes, que empalmadas unas tras otras, conquistaron al jurado de este prestigioso concurso de fotografía. «A todos nos gusta que nos reconozcan el trabajo, aunque también es cierto que un artista siempre que acaba una obra empieza otra y ya sólo piensa en la siguiente».
Para Muel, autor de los calendarios de desnudos del equipo de voleibol femenino de La Calzada, y de los alumnos de Medicina de a facultad de Oviedo, el premio fue una «sorpresa», sobre todo «porque nunca pensé que una fotografía como ésta, que no deja de ser un retrato poco convencional, ganara precisamente en esa categoría.
Muy diferente al retrato es la imagen de Sergio Vega, ganador del premio en la categoría de tema libre. Se titula 'Soliloquios', pretende esta fotografía formar parte de una exposición, y surge, según explica su autor «de la necesidad de expulsar sensaciones». En realidad, fue Antonio Machado, quien con su poesía, inspiró a este fotógrafo, con estudio en la avenida de la Costa, a salir a la calle y captar momentos escuetos, profundos y poéticos. En este caso, la cámara retuvo en su retina la estela de un transeúnte cruzando un paso de cebra. El momento existe y tiene su propio escenario, la avenida de Castilla, pero lo que el espectador ve es algo común y diario convertido en etéreo y simbólico.
«Me gusta esta serie en la que estoy trabajando. Son imágenes intimistas. Esas que te salen de las tripas y el cuerpo te va pidiendo que hagas», comenta el fotógrafo premiado.
Vega piensa que atraviesa un momento dulce puesto que desde 2002 no ha pasado un año sin un premio en sus estanterías. El primero, Rutas del mundo, en Barcelona; después llegó el Goya, que recogió en Zaragoza, y ahora llega el Premio de la Comunidad Valenciana.
El artista completa su actividad artística y profesional con la presidencia de la Asociación de Fotógrafos de España, que precisamente la próxima semana convoca elecciones: «No me presentaré porque quiero dedicarme solo a lo mío, las fotos».