Acaba de lanzar una opa sobre Arcelor para aglutinar bajo su poder el mayor imperio mundial del acero. Al magnate indio Lakshmi Mittal las cosas le gustan a lo grande y en esa línea no se cansa de batir récords. Uno de ellos fue la boda de su propia hija. La de Vanisha es hasta el momento la más cara de la historia. Costó casi 60 millones de euros, duró cuatro largos días y dispuso de los escenarios parisinos de mayor renombre. Incluso el Palacio de Versalles acogió con este enlace la que sería la primera celebración privada en la que fuera la más magnífica residencia real. Del 'rey sol' al 'rey del acero' han pasado unos siglos, pero hay cosas que no cambian como el gusto por el lujo. Eso sí nada se le ha quedado a Mittal del gusto parisino. No al menos en el vestir. En esos días de fasto primaron el 'look' boollywoodiano, las sedas y los saris, los brillos y los colores estridentes.