La renuncia al soterramiento no ha hecho sino trasladar a la primera línea del debate público la reflexión sobre cómo mejorar la conexión entre Avilés y su margen derecha. Una oportunidad para que la ciudad se transforme. Cuatro arquitectos asturianos, todos ellos vinculados personal y profesionalmente a la comarca, reflexionan sobre la nueva situación. Se trata de análisis de urgencia, elaboradas con el ánimo de aportar elementos a un debate sereno y necesario para la ciudad.
Marcos de Balbín se muestra extrañado ante la paradoja de que el saneamiento que ha permitido recuperar la ría sea un obstáculo para el soterramiento. De Balbín defiende que la estación mantenga la «centralidad» como un valor para favorecer el tráfico de viajeros. En ese punto, defiende la idea de una posible instalación en las inmediaciones de la plaza del Pescado. «Actualmente no es un sitio agradable, pero se convertirá en un punto de encuentro entre la ciudad vieja, la ría y el nuevo Avilés».
A la hora de buscar soluciones, este arquitecto aconseja que «la solución no se circunscriba al ámbito de las vías, sino que de algún modo debe penetrar en el casco urbano», al tiempo que se debe generar las comunicaciones dentro de la comarca peatonales y para bicicletas. Recuerda que este medio de transporte se potencia en Europa y la comarca debería aprovechar sus posibilidades con su suave orografía.
«No hay que descartar 'a priori' ninguna solución: semisoterramiento, losa, viaducto, tranvía en superficie, ni la la posibilidad de una solución mixta», comenta. En su opinión, un concurso de ideas puede ayudar a buscar soluciones para resolver la barrera ferroviaria y la relación entre la ciudad y la ría. «Es un problema, pero también un reto y una oportunidad para transformar la ciudad».
Posibilidad de futuro
Verónica Durán aconseja afrontar el debate sin prejuicios ni soluciones preconcebidas. «Cualquiera de los proyectos que se desarrollen será bueno si trae la superación de la barrera que limita el desarrollo de Avilés hacia la otra margen de la ría. Por eso tan importante como la solución es generar una visión urbanística de una ciudad que se predispone hacia una potencial expansión con todo tipo de posibilidades culturales y empresariales, sin cinturones que la limiten. Esa es la cuestión fundamental».
«Me alegra comprobar que Avilés está en la línea de debate de actuaciones urbanísticas, tal y como se han llevado a cabo en ciudades como Barcelona o Londres», comenta Verónica Durán, si bien elude pronunciarse sobre las diferentes variables que se barajan para la ciudad al no conocer sus detalles.
Durán recuerda una de las intervenciones en Barcelona para acercar la ciudad a su borde marítimo fue el Moll de la Fusta, del arquitecto-urbanista Solá-Morales. «Usando plataformas a varios niveles consigue salvar la barrera viaria situada en el borde marítimo y genera un nuevo espacio para uso peatonal, comercial y de recreo».
El estudio de Fernando Barroso se encuentra en la plaza de Domingo López, lo que le permite contemplar de forma privilegiada la barrera ferroviaria. «El soterramiento nunca me convenció. Es un problema muy complejo. ¿Cómo lo hacemos sin suspender los tráficos? Además, se trabajará en una zona de marismas, lo que genera muchos problemas en la obra y durante su vida útil». Barroso lamenta la oportunidad perdida para introducir este debate en el Plan General. «Ha quedado reducido a nada, desapareciendo un modelo claro de una ciudad que comprende tres o cuatro municipios. La Ley del Suelo recoge la posibilidad de una planificación cuando existe una continuidad urbana clara, como es evidente en Avilés», comenta.
En esta situación, y descartado el soterramiento, opina que la mejor eliminación de la barrera pasa por «trasladar el intercambiador modal de viajeros al antiguo matadero y llevar el tráfico de mercancías y Feve, que mantendría el apeadero en Avilés, por la margen derecha de la ría. A través de un puente elevadizo o giratorio regresaría a la margen izquierda, manteniendo el tráfico de mercancías, y la línea de Feve hasta El Ferrol». Barroso defiende que el puente elevadizo compatibilizaría el tráfico ferroviario y la actividad portuaria.
Para Barroso, esta intervención permitiría mejorar la entrada en la ciudad y asegurar un crecimiento hasta las casas de Cristalería, mediante manzanas que pudiesen asumir en sus bajos la industria limpia de esa zona.
Barroso rechaza las otras dos opciones. «Tal cómo está formulada, la losa parece una broma de mal gusto. Dejas la barrera y pones encina otra. Algo parecido pasa con el tren elevado. Pierdes la posibilidad de mejorar la entrada y da la impresión de un Avilés encajonado», asegura.
«Buscar la planitud»
José Ramón Fernández Molina plantea que este debate «permite resolver de manera integrada un conjunto de cosas: la relación entre el casco histórico y la ría y las perspectivas de cambio hacia el Este». El arquitecto ovetense recuerda que «el tamaño de la ciudad y el casco histórico perdeterminan la respuesta, que debería integrarse con el entorno».
Molina aconseja acudir a un concurso de ideas o, incluso, el Plan General para resolver este problema, si bien aconseja no olvidar la perspectiva histórica. «La ría y la ciudad surgieron de una manera armónica y así se relacionaron hasta la irrupción de Ensidesa. Ahora que se trata de recuperar se debe buscar la planitud, una integración armoniosa, porque se cambia la escala de la ciudad y hay que lograr una continuidad, una armonía del espacio. Recuerdo el ejemplo del 'Scalextric' de Atocha, en Madrid, que sólo duró unos pocos años y luego la ciudad recuperó la normalidad».
«Avilés está ante la gran oportunidad de constituirse en un organismo urbano superior y aprovechar el eje central de la ría aprovechando la actual distribución del territorio: a la izquierda usos residenciales, y en la derecha, terciarios e industriales», apuntó.
Molina expresó su precaución ante algunas soluciones como la propuesta de la plaza o losa. «No termino de verlas, soy escéptico porque se corren el riesgo de generar espacios de menos ciudad, de marginalidad». MARCOS DE BALBÍN
VERÓNICA DURÁN
FERNANDO BARROSO
JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ