La recogida selectiva de basura se incrementó en los ayuntamientos del Caudal en un 7% durante 2005. Entre papel, vidrio y envases ligeros, el Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) contabilizó en los cinco concejos un total de 1.385,04 toneladas. Casi el 75% de esa cantidad, 1037 toneladas, se recogió en Mieres donde se dispone de un contenedor de papel, otro para envases ligeros y uno destinado al vidrio para cada 450, 670 y 645 habitantes, respectivamente. El elemento que más reciclaron los vecinos del Caudal durante el pasado año fue el papel. En total, se recogieron 769,35 toneladas, casi un 12% más que en 2004.
La recogida de envases ligeros y de vidrio también creció, pero en menor medida. La primera de ello lo hizo en algo más de un 8% y la de vidrio, pese a que se incrementó notablemente en los concejos de Lena y Morcín, en el conjunto de los cinco ayuntamientos, la subida apenas llegó al 1%.
Con todo, cada vez son más los vecinos del Caudal que asumen la recogida selectiva de la basura como algo habitual. Pese a la molestia que supone separar en casa el papel, el vidrio o las latas, los ciudadanos han aceptado de buen grado el vertido de estos elementos en los contenedores correspondientes. De manera global, cada ciudadano del Caudal recicló durante el pasado año 8,31 kilogramos de papel, 2,182 de envases ligeros y 4,09 de vidrio. En el concejo de Mieres, cada vecino seleccionó más de 12 kilogramos de papel de forma individual y casi cinco kilogramos de envases ligeros y vidrio.
Frente al aumento de la recogida selectiva, la de residuos urbanos prácticamente se mantuvo igual que en 2004. En total se recogieron 27.890,32 toneladas. De ellas, el 60%, algo más de 17.000 toneladas, correspondieron al concejo de Mieres. Es decir, que la recogida selectiva apenas representó en 2005 en el Caudal el 5% del total de los residuos urbanos que se generaron.
Contenedores bajo control
Desde el pasado año, los contenedores de recogida selectiva están controlados en toda la región por microchips. Fue la última novedad que introdujo Cogersa para inspeccionar el vaciado de los más de 7.000 contenedores especiales que tiene repartidos por toda la región.
Los dispositivos electrónicos se leen en cada descarga y, tras pesar el contenedor, ofrecen de inmediato toda la información relativa al número de kilos que en él se depositan, así como cuántas veces se vacía. El objetivo es poder responder a las necesidades de cada zona.