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Domingo, 5 de febrero de 2006
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Un partido para olvidar
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RESULTA complicado analizar un partido de fútbol en el que no hubo espectáculo. El Sporting causó una pobre impresión. Los rojiblancos se encontraron con un rival que le cerró bien los espacios y le presionó mucho, lo que propició un fútbol de baja calidad. El baremo más fiable es que en la primera parte apenas hubo disparos a portería. Apunto sólo los de Biagini y Buades, con sobresaliente actuación de Roberto.

El primer tiempo fue para olvidar. Tras el descanso, los rojiblancos salieron con más brío, pero el gol de Ekpoki influyó demasiado y les cambió el sentido. El Sporting se perdió en el centro del campo y tuvo poca llegada, al menos con cierto sentido. Había muchas prisas y excesivas aglomeraciones y así resultaba difícil jugar.

La ausencia de Pablo Álvarez parece que provocó un cambio de sistema. En el segundo período, Ciriaco volvió al 4-1-4-1 que usa este año, pero el gol del Nástic hizo que buscara más elementos en el ataque.

Tengo que confesar que me sorprendió el relevo de Leo Biagini, porque el argentino es un jugador del que se podía esperar algún desequilibrio, como le vimos en algunas acciones en las que buscó los espacios libres. De todas formas, el entrenador sabe mejor que nadie el estado de los jugadores y lo que necesita el equipo en un momento puntual.

El Sporting de ayer no me gustó, pero el Nástic tampoco se excedió en méritos. Tuvo más orden atrás y supo estar bien ordenado esperando algún contraataque, aunque se encontró con el gol en una jugada de estrategia. Mostró buenas maneras el goleador Ekpoki, que creó algunos problemas aislados a la defensa gijonesa. De todas formas, no fue tanto como para llevarse la victoria.



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