No es la primera vez que, en vísperas del Antroxu, logro colarme en una de las clases magistrales que Sibila suele impartir de forma exclusiva a las aprendizas de bruja. Utilizo para tal menester un traje de lagarterana y un burka ocultador de una jeta pilosa que haría hermosa a la mujer barbuda más fea del planeta. Tan estrafalario resulta que no levanta sospechas, sino prisas y comentarios jocosos (me permito este breve paréntesis para dar las más expresivas gracias al diseñador David Delfín, autor del modelito).
Cuando me hube acomodado entre las asistentes, la bruja de El Natahoyo decía:
-...No hay duda de que la técnica mágica más difícil es la de matamorfosear a personas, mismamente como hacía Artemisa, diosa de la caza, siempre precedida de fogosa jauría y acompañada de un tropel de ninfas galopantes con las que recorría montes y valles acosando gamos, ágiles ciervos y fieros jabalíes, a los que siempre acertaba con sus mortales flechas. Hija de Zeus y Leto, descubrió su prodigiosa habilidad para hacer cambiar de forma a una persona en ocasión de bañarse desnuda en un río y sentirse observada por un cretense que había participado en una de sus cacerías. Deseo que se transformara en mujer como castigo, y lo consiguió...
-¿Un castigo?... ¿Será una recompensa!- interrumpí con voz aflautada. Recibí una cerrada ovación de varias aprendizas que también son socias de la Tertulia Feminista Les Comadres. Tras el paréntesis, la bruja retomó la palabra:
-Has hecho una buena observación, querida, pero piensa que el cretense mentado era un prototipo de macho guerrero y cazador, a quien no debió de hacerle la más mínima gracia el verse convertido en un ser inteligente y sensible, que es lo que somos la mayoría de las mujeres.
-¿Prácticamente alguna vez la metamorfosis?- me interesé con una mezcla de voz de bajo ruso y de 'castrati', ante el regodeo general.
-Conmigo misma, cuando me maquillo a fondo para asistir a alguna fiesta de postín. Con nadie más. Y eso que hace bien poco me pidió Pilipardo que hiciera una sesión mágica para centrar a los concejales dichosos de su grupo, pero sin pasarme, no fuera a suceder que se apuntaran al PSOE que transita más por el centro que por la izquierda. «Y ahora, toma este euro y cómprate una careta monstruosa para el Antroxu, que a ti te embellecerá.
Fuíme rojo como un bugre cocido.