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Martes, 7 de febrero de 2006
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GIJÓN
AL AIRE
Dispareja
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CONSTITUYEN la pareja más dispar de las que pudieran formarse entre los tertulianos que acostumbran a desfilar por la pasarela de esta columna. Sólo tienen en común un montón de años, pero a pesar de las diferencias se profesan una simpatía rayana con la amistad.

Se trata de Acracio Barricaes y de Vetusto el Estirado. El primero es anarquista, ateo, militante del colectivo Viven (Viejos Verdes Noseológicos), amén de fumador y bebedor impenitente. El segundo milita con todas sus consecuencias en esa derecha civilizada a la que le gustaría que sus dirigentes políticos estuvieran algo más centrados.

Al verse practican una especie de saludo ritual, iniciado por Acracio:

-Creía que la habíes palmao, jodíU.

-Pues ya ves que no.

-Bueno, anda, no te preocupes que otra vez será.

En uno de sus últimos encuentros, Acracio abordó a un Vetusto que se hallaba junto a la barra de una sidrería, con el codo derecho apoyado en la misma al tiempo que la mano sujetaba el mentón, que tal semejaba 'El pensador' de Rodin:

-Si no te conociera, amiguín, diría que estabes pensando algo profundo.

-Así era, caro y sarcástico amigo, puesto que hasta tu interrupción pensaba en que los calamares gigantes que habitan en la fosa de Carrandi son unos animales harto inteligentes desde el momento en que huyen de los hombres y refugian sus vidas en las ignotas simas de la mar salada.

-Y no como esos merluzos que salen en la tele exhibiendo sin pudor ni rubor les intimidaes que hicieren falta.

-¿Cuánto más conozco a los hombres, más me gusta mi perro!

-Pues a mí, les güeves de oriciu. Así que, anda, pa celebrar que haz tiempu que no tienes el placer de gozar de la mi compañía, estírate e invítame a unos oricios acompañaos de galipote a esgaya. Si quies, déjote compartilo, y hasta te invito a un farias.

-Agradezco tu generosidad, pero lo segundo y lo tercero no lo acepto, pues ya sabes que no me gusta ver afectadas mis facultades mentales por ningún tipo de drogas, aunque sean legales, como es el caso.

-Yes tan aguarón que me obligues a recordate esta gran verdá: «al que no bebe ni fuma tabacu, llévailo Dios por otru furacu».

-Eso sí.

-Pues eso.



Vocento