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Jueves, 9 de febrero de 2006
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Técnicas de antepasados para una rehabilitación muy esperada
PROYECTO. El alcalde cangués muestra el proyecto para la adecuación de la iglesia. / N. A.
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«Envolver la iglesia de Abamia en un tono dorado. El mismo color que representaba para los proyectistas de la antigüedad la casa de Dios». Este es el objetivo que se ha marcado el responsable de la restauración de la iglesia de Abamia, Javier Arbesú Fanjul, quien propone para conseguir tal resultado la recuperación de los elementos de piedra al exterior con técnicas «que ya empleaban nuestros antepasados».

El procedimiento implica cubrir el edificio con cal, yeso e incorporar pigmentos de tierras naturales que permitirán recuperar los tonos ocres y amarillos que, según las investigaciones previas al proyecto, representan el sustrato más antiguo de este edificio religioso.

Según cuenta la tradición, este templo fue construido por el propio rey Pelayo quien, años más tarde, sería enterrado junto a su mujer, la reina Gaudiosia, en el interior del mismo. Un alto valor simbólico, religioso e histórico que sitúa la reforma de este edificio en una de las principales actuaciones desarrolladas en el concejo cangués en los últimos años.

Más moderno

La intervención prevista para la zona de las sacristías será la que dé un resultado más moderno. Los diferentes elementos arquitectónicos que componen este espacio quedarán de piedra vista y con tonos blancos grisáceos, que se conseguirán a través de cal grasa. «Un cambio de testura en los acabados que permitirá diferenciarlos más aún de la gran nave y el cabecero de la iglesia», explica Arbesú en el proyecto.

El documento acepta el enlosado del interior del inmueble aunque propone un pulido y abrillantado de la superficie que, junto al pulido de la bóveda, avanza, producirá «un espacio ritual, donde la luz, por reflexión, genere una atmósfera especial». Además, «no se reconstruirá el pórtico, el cabildo, el osario ni el antiguo cementerio», ya que, entiende el arquitecto, «ya han cometido su labor histórica y ahora nos toca respetar sus ruinas, sin más intervenciones». Las carpinterías, las vidrieras abiertas, la recuperación del altar, la reubicación de las inscripciones -que en su tiempo pudieron estar en el exterior- y una estudiada iluminación resumen la intervención en el interior del templo.

Las obras están promovidas por la Consejería de Cultura con el objetivo de acabar con el siglo de abandono que acumula esta iglesia y que ha alimentado reivindicaciones históricas por parte de los vecinos. «Los trabajos comenzarán en abril y tienen un plazo de ejecución de ocho meses», explicó ayer el alcalde de Cangas de Onís, Alfredo García.

Por otra parte, la actuación, con un coste de 456.802 euros, implicará también la reforma del entorno de la iglesia. En este sentido, se prevé compatibilizar la pradería que rodea el templo con el tránsito de vehículos. Para ello se reordenará el espacio actual y se abrirá el antiguo camino o itinerario de caballerías situado al Norte-Este del templo. Además, se delimitará el dolmen de Abamia con grandes piezas geométricas de hormigón que sirvan de asiento y de llamada de atención.

Aguas acumuladas

El proyecto de restauración de la iglesia de Abamia incluye también la eliminación de las aguas que se acumulan tradicionalmente en las pradería Sur y Este que rodean el edificio, por tratarse de un suelo con una capa bastante superficial y de arcillas impermeables. Esto, unido a la pendiente del acceso principal al edificio religioso, hace intransitable el lugar en épocas de lluvias.

La iluminación en el interior del monumento tratará de crear sensaciones ambientales naturales y en ningún momento «espectaculares». Para conseguirlo, será directa a través de elementos ocultos, provistos de lámparas apropiadas que no alteren las condiciones naturales del edificio.



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