Actuaba a plena luz del día, sobre todo en los ejes comerciales de El Llano y Contrueces. Elegía establecimientos regentados por mujeres que, a ser posible, se encontraran solas al frente del negocio. «Dame todos los billetes que tengas», les decía a sus víctimas mientras las amenazaba con un cuchillo de grandes dimensiones. Repetía la misma frase una y otra vez, cada vez que daba un golpe. Entre el 25 de enero y el 1 de febrero, perpetró seis atracos a punta de navaja. La alarma cundió entre los pequeños comerciantes de estos dos barrios y de zonas cercanas como Pumarín.
La comisaría de Gijón organizó un amplio dispositivo de vigilancia encaminado a localizar al autor de estos hechos. Los agentes sólo contaban para ello con la descripción física del individuo que habían facilitado las mujeres asaltadas en su declaración. La persona a la que buscaban era un hombre de complexión delgada, tez morena -posiblemente gitano- y escasa estatura. Ninguna de las víctimas pudo ver con claridad su rostro, dado que el ladrón se cubría la cara con su propia ropa para evitar así poder ser identificado. Este detalle hizo sospechar a los policías encargados del caso que podría tratarse de un delincuente con antecedentes, conocido en la comisaría.
La investigación fue llevada a cabo por el Grupo de Delincuencia Urbana IV. Las pesquisas se desarrollaron de forma muy rápida, dado que el hombre al que buscaban llegaba a cometer hasta tres robos en un mismo día. Se analizaron casos antiguos registrados en la ciudad y en el resto de Asturias en los que el delincuente utilizase el mismo modus operandi. Tras una primera selección, se centraron en los individuos cuyos rasgos coincidían con la descripción física dada por las víctimas. El cerco se fue estrechando poco a poco. Las pesquisas realizadas por los agentes con posterioridad al último robo permitieron obtener información lo suficientemente sólida como para imputar los seis delitos a una persona: Francisco J. B., de 26 años y con domicilio desconocido.
El joven, de etnia gitana, había sido arrestado en doce ocasiones por delitos contra la propiedad cometidos en Gijón y sus alrededores. Los investigadores repartieron su fotografía a todas las patrullas de la Brigada de Seguridad Ciudadana. El pasado día 8, por la noche, un zeta localizó al sospechoso caminando por la calle.
Los agentes se aproximaron a él y, cuando se situaron a su altura, salieron del vehículo y le detuvieron. El joven fue conducido a la comisaría, donde prestó declaración en calidad de acusado. Al día siguiente fue puesto a disposición del juzgado número 2 de Gijón. Su titular le dejó en libertad con cargos, pese a que tiene antecedentes por robo, el mismo delito del que se le acusa.