-Su propuesta altera el centro de gravedad de la ciudad. ¿Realmente podrá reemplazar la nueva zona liberada de vías al centro histórico?
-L. O.: Esa afirmación es una metáfora. No se pretende sustituir el centro actual de la ciudad por otro, sino potenciar, agrandar y expandir el que ya existe.
-¿Qué eco les ha llegado sobre la acogida de su diseño en Gijón?
-J. J.: La información directa nos llega a través de Javier Fombella, que es una persona clave en nuestro equipo. No sólo es entusiasta del proyecto sino que nos tiene al día, mejor dicho a la hora, sobre las reacciones que se producen en Gijón. Por él sabemos del éxito de la exposición del Museo del Ferrocarril y del apoyo entre los compañeros de la profesión. Y en el caso de los gijoneses parece que la gente, dentro de lo difícil que es entender estas cosas por el lenguaje que empleamos los arquitectos, está entusiasmada y preocupada. Y eso siempre es bueno.
-¿Qué opinan del resto de trabajos que compitieron?
-J. J.: No conocemos al detalle las propuestas presentadas por los demás. Lo que resulta difícil de entender es que hayan metido tanta edificación en el Humedal conociendo sus características. Van Berkel concentra en esa zona toda la vivienda. También me extrañaron los rascacielos propuestos allí por Martínez Lapeña y Torres.
-¿Mantendrán su sugerencia de trasladar la estación a La Calzada?
-J. J.: La estación se construirá en Moreda. Esa idea era una reflexión general dentro de una perspectiva global del problema.
-El hotel de 5 estrellas lo promueve el Grupo Masaveu y su abuelo fundó la cementera de Tudela Veguín. Vaya coincidencia.
-J. J.: Había una parcela prevista para hotel porque al lado de las estaciones siempre se desarrollan equipamientos de este tipo. Lo que no había, eso sí, eran situaciones preconcebidas. Desde luego la coincidencia tiene su chiste.