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Lunes, 13 de febrero de 2006
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CONTRAPORTADA
Contraportada
Conquistador nato
Un libro revela la azarosa vida amorosa de Marlon Brando. Le atribuye romances con famosos de ambos sexos, entre ellos James Dean
REBELIÓN A BORDO. Marlon Brando con la actriz Tarita Teripaia / E. C.
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Era un conquistador, de eso no hay dudas, pero al mito heterosexual por excelencia no sólo le gustaban las chicas. Eso al menos sostiene un libro que revela detalles de la vida íntima de Marlon Brando y que próximamente estará en las librerías. La prensa inglesa adelantaba ayer algunos extractos de la obra de Darwin Porter, el autor de 'Brando Unzipped', que amenaza con convertirse en un auténtico best seller para mitómanos. Y es que el libro sostiene que entre las conquistas del intérprete figuran actores tan conocidos como Burt Lancaster, Laurence Olivier, John Gielgud, Tyrone Power, James Dean, Montgomery Clift o el compositor Leonard Bernstein.

La lista de sus amantes femeninas no es menos larga e incluye a Shelley Winters, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Gloria Vanderbilt, Ingrid Bergman, Anna Magnani y al mito de la canción francesa Edith Piaf.

Con estas revelaciones, muchos encuentran explicación a las últimas voluntades del actor. Tras su muerte a los ochenta años, en julio de 2004, la prensa publicó que sus cenizas se habían esparcido en Tahití y en el Valle de la Muerte (California) junto a las de otro actor y amigo suyo, Wally Cox, fallecido en 1973. Según Porter, Cox, también actor, había sido un amor de juventud de Brando, que conservó sus cenizas en una urna durante más de treinta años y dispuso que, a su muerte, se mezclaran con las suyas. Brando, que afirmó en cierta ocasión que ninguna mujer le había hecho feliz, confesó una vez que si Wally Cox hubiese sido del otro sexo, la relación habría terminado en matrimonio.

Eterno descontento consigo mismo, Brando no encontró nunca un papel cinematográfico que le satisficiera plenamente, ni siquiera los que le reportaron sus dos estatuillas de Hollywood: 'On the Waterfront' y 'El Padrino'. Y algo parecido le ocurrió en el amor y en la vida. Quizá porque creció, según el libro, al lado de una madre dipsómana, cuyas infidelidades eran públicas y notorias.

Eso ocurrió de niño. Pero cuando creció y se fue a Nueva York, donde acudió para formarse como actor, Brando conoció a la futura Marilyn Monroe en un bar en 1946 y, según relató él mismo a un amigo, un tal Carlo Fiore, le ofreció quince dólares para que le acompañara a su apartamento alquilado y se acostara con él. La propia Marilyn confesó que se había acostado con hombres, pero no por dinero sino para poder comer: «Yo negociaba un desayuno, un almuerzo o una cena, según la hora del día».

Una de las revelaciones más sorprendentes del libro es, sin embargo, la relacionada con Edith Piaf. La seducción no fue fácil, según contó Brando a otro actor con quien también terminaría en la cama: cuando ella le llevó a su apartamento después de almorzar juntos, él pensó que era para hacer el amor. «¿Por quién me tomas? ¿Acaso por una prostituta de Pigalle?», preguntó indignada la Piaf al ver cómo Brando se había desnudado y metido en la cama sin consultarla. Al día siguiente, sin embargo, la Piaf le cantó por teléfono 'La vie en rose' a modo de disculpa, y dos noches después, Brando añadiría una nueva conquista a su ya larga lista.



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