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Lunes, 13 de febrero de 2006
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DEPORTES
Avilés
Dos goles de Roberto eclipsan el regreso de Juanele en Tapia
El Avilés cambió su esquema táctico pasando a jugar con tres centrales y dio muchas facilidades al rival Los locales se adelantaron en las dos ocasiones
SUPERIOR. Goyo se lleva el balón por alto ante el delantero Dani Arias, con el local Bruno atento a la jugada. / MARIETA
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LO MEJOR

Los dos goles

LO PEOR

Problemas atrás
Roberto estuvo muy acertado de cara a portería, con un gol de falta perfectamente ejecutada y otro resolviendo donde lo hacen los buenos delanteros, en el área pequeña y ante el acoso de los defensas del conjunto del Tapia. Juanele aguantó los noventa minutos.

El cambio en el esquema táctico provocó que los jugadores del Avilés sufrieran numerosos problemas en defensa. Quico empleó a tres centrales, incrustando a Borja en el centro de la zaga y Pablo Busto y Moisés como carrileros, con Goyo y Manu de pivotes. Muchos, pero poco efectivo.

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Un punto y gracias en la vuelta de Juanele al equipo. El empate entre el Tapia y el Avilés hizo justicia después de algo más de noventa minutos en los que los blanquiazules no supieron plasmar la mayor calidad que en teoría atesoran. El Tapia se adelantó en dos ocasiones en el marcador y Roberto igualó otras tantas, lo que le sirvió para ser sustituido a la hora de juego, ante su sorpresa y la de alguno de sus compañeros. Las oportunidades de los últimos minutos pudieron decantar el marcador a favor de cualquiera de los dos equipos, pero los porteros estuvieron más acertados que los delanteros.

Juanele debutó como titular. Y aguantó los noventa minutos, pero salvo una jugada en el tramo final en el que Dani le salvó un mano a mano y los saques de falta y de esquina, poco más pudo hacer. Su labor era dar el último pase, pero si tenía que bajar a recibirlos a casi la defensa, los problemas se multiplicaban.

Quico sorprendió hasta a los propios jugadores cuando decidió alinear en La Xungueira a tres centrales, Pablo Busto de carrilero, Goyo y Manu como medios defensivos y Héctor Quintanilla y Roberto como puntas de ataque. En el banquillo se quedaban los desplazamientos de Ramón y Rubén, especialmente de este último; y las incisivas entradas por las bandas de Carli y un fresco Juan Val, que se quedó con el chándal postergado por Moisés.

Rodri, técnico del Tapia, fue mucho más práctico y racional. La ausencia de Nani la cubrió con otro lateral específico: Arruñada, manteniendo el resto del equipo que había conseguido un punto en Mareo ante el Sporting B.

Aviso y gol

La banda derecha del Avilés se convirtió en un filón para el Tapia en los primeros minutos. Martínez y Bruno se desdoblaban una y otra vez para superar la defensa avilesina. En nueve minutos consiguieron tres saques de esquina. Pero el gol llegaría por el otro lado. Un pase a ganarle la espalda a la defensa de Pablo Prieto acabó con Martínez anticipándose a Iván y éste derribándole. Mino hizo el gol, aunque el portero se había tirado bien.

No era un buen día para hacer experimentos. El Avilés no había entrenado durante toda la semana jugar con tres centrales y llevaba dos partidos sin encajar un gol, pero el técnico decidió cambiar de esquema táctico y se abrió la veda. El Tapia, que sólo tiene tres cosas para crear peligro: Dani Arias, Bruno y Martínez -con Canito saliendo de una lesión- se creció y buscó la portería de Iván.

Tras conseguir el gol, el Avilés volvió a coger el mando del partido, pero sin inquietar. Eso sí, los avilesinos demostraron una eficacia del 100%. Roberto empataba de falta directa ante la inútil estirada de Dani en la única jugada de peligro blanquiazul.

Los dos equipos parecieron entrar en un periodo de calma y tanteo con el balón en los pies del Avilés, pero sin llegar a traspasar los límites necesarios para encender las alarmas de peligro. Todo ello, hasta que Arruñada entró por la derecha y metió un centro en el que Bruno se levantó por encima de Javi Jiménez y batía a Iván.

Otra vez a remolque. Y otro destello, el último fructífero de la tarde. A Roberto le cayó el balón en los pies y escorado en el área pequeña a la izquierda del portero del Tapia, y remataba cruzado para celebrar su segundo tanto de la tarde. De ahí al descanso, sólo hubo un protagonista y fue el árbitro, que señaló el camino de vestuarios por dos veces tras hacerse un lío con el reloj.

Cambio táctico

Quico volvió a cambiar el diseño del equipo en el descanso y a sus jugadores parece que les vino bien. A pesar de todo continuaba siendo excesiva la distancia entre líneas y Juanele, que había debutado para dar el último pase a los dos delanteros: Héctor Quintanilla y Roberto, tenía que bajar a fabricarse las jugadas casi al centro de la defensa. Pablo Prieto se bastaba para comerse él solo con patatas a los medios de Avilés, lo que hacía que no llegasen balones en condiciones a las posiciones de ataque blanquiazules.

Tardó en darse cuenta el Avilés que necesitaba circulación de balón para romper la defensa del Tapia. Y es que hasta que no entraron Carli y Rubén el equipo no llegó con claridad a la portería de Dani. En la primera ocasión, fue Carli el que estuvo a punto de sentenciar el partido, pero cruzó en exceso y el balón se fue a un centímetro del palo.

Juanele, en un debut un poco amargo, también tuvo su ocasión. El gijonés se plantó ante el meta local tras ganarle la espalda a la defensa, pero su disparo fue desviado por Dani a saque de esquina. Al delantero le faltaba la claridad de ideas del primer tiempo, en el que el Avilés experimentó y experimentó, pero no consiguió nada más que perder el tiempo y así continuar en zona de nadie.



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