El futuro bulevar acristalado del Humedal estará orientado al pequeño y mediano comercio individual. Ese es el modelo de gestión que Jerónimo Junquera y Liliana Obal, autores del diseño ganador para el plan especial de vías, plantean para los bajos comerciales de la nueva galería cubierta lograda por la sucesión de edificaciones de cuatro alturas, jardines y pequeñas plazas.
Es más, el estudio madrileño considera que esta gran cápsula ventilada, cuya planta baja será porticada hacia el exterior para darle más impacto, será «una respuesta» a las grandes superficies comerciales que se encuentran en la periferia de la ciudad. «Este espacio protegido frente a la lluvia se puede convertir en un centro de una actividad brutal sin estar sujeto a grandes grupos inversores», afirman convencidos los arquitectos.
Además, los arquitectos consideran que otro de los grandes atractivos de este bulevar comercial es que se podrá gestionar de forma diferente durante el día y la noche.
Junquera y Obal anticipan que la futura calle cubierta se va a convertir con los años en un «espacio de referencia» que desbordará los 12.000 metros cuadrados de superficie por los que se extenderá. Si el proyecto comercial tiene éxito, los autores de la propuesta seleccionada por Gijón al Norte para urbanizar el suelo liberado por la barrera ferroviaria garantizan que «se revitalizarán también todos los bordes» en contacto con la galería acristalada. Así, según las previsiones de los arquitectos, calles como las de Pedro Duro, Mariano Moré, Llanes y Sanz Crespo podrían aprovecharse de la onda expansiva del bulevar con la implantación de nuevos comercios. «Yo, si viviera en Gijón, me iría buscando ya un local en Mariano Moré, porque la regeneración de la zona va a ser tremenda tanto en subida de precios como en actividad», asegura Jerónimo Junquera.
La referencia del equipo de Junquera y Obal para el nuevo espacio cubierto del Humedal es, salvando las distancias, el Centro Pompidou de París. Esta institución cultural está ubicada en uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura del siglo XX, diseñado por Renzo Piano y Richard Rogers, arquitectos que curiosamente se presentaron por separado al concurso internacional de Gijón al Norte y no pasaron el corte de los finalistas.
El Centro Pompidou abrió sus puertas en 1977 en el corazón de París en una zona urbanísticamente muy degradada donde estaban antiguamente los mataderos de la ciudad. Sin embargo, en la actualidad este centro y la plaza por la que se accede generan una inagotable actividad. «La plaza se ha convertido en una especie de cuenco donde están siempre los mimos, los músicos y los niños jugando», explica Jerónimo Junquera.
En la actualidad por el edificio del Pompidou, que se asemeja a la terminal de un aeropuerto despojada de su epidermis, pasan cada año ocho millones de personas.
A pesar de que la nueva calle cubierta será una de las más caras de todo Gijón, Junquera y Obal se resisten a que el bulevar sea visto ya como una futura zona exclusiva o de alto standing. «No tiene por qué apuntar en esa dirección, porque si no se corre el peligro de sustituir una barrera física, la de las vías del tren, por una nueva barrera de tipo social», anota Liliana Obal. La socia de esta firma dice que las rentas de los locales serán altas por su atractivo emplazamiento y estarán en consonancia con los precios de su entorno revitalizado.