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Lunes, 13 de febrero de 2006
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GIJÓN
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Los bomberos controlan a diario el riesgo de explosión en la gasolinera de El Bibio
Los vecinos han apreciado una sensible reducción del olor a combustible desde que los dos depósitos del surtidor fueran vaciados Técnicos de Campsa realizarán catas para la localización de la bolsa subterránea detectada
CERRADA. El surtidor de Campsa en El Bibio permanece cerrado desde el 31 de enero por filtraciones de combustible. / BILBAO
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El riesgo ha disminuido, pero permanece. Doce días después de que la gasolinera de El Bibio haya cerrado sus instalaciones, los bomberos de Gijón acuden dos veces al día a los edificios colindantes al surtidor para controlar el riesgo de explosión de los restos de hidrocarburos detectados en el subsuelo de los garajes. La intensidad de los controles se ha reducido en los últimos días. De los realizados cada dos horas desde el 31 de enero se ha pasado a medir la emanación de vapores dos veces al día. «El peligro de explosividad ha disminuido, dicen que ya no existe, pero el malestar por los olores persiste y la bolsa continúa ahí. Sobre todo mientras no llueva», aseguran los vecinos, que esperan con ansiedad la resolución del problema.

La tensión se ha reducido desde que la gasolinera de Campsa ha vaciado los dos depósitos de 25.000 litros de que dispone su surtidor de El Bibio. «La disminución de los olores empezó a notarse enseguida, sobre cuatro o cinco días después de haber cerrado la instalación. De ahí que las mediciones de los bomberos quedaran reducidas también a dos veces al día a partir del día 7, o del 8, de este mes», asegura José Manuel Álvarez, portavoz vecinal de uno de los edificios afectados.

El problema viene arrastrado desde setiembre del pasado año, cuando los vecinos comenzaron a percibir en la escalera del edificio un ligero olor a combustible que, un mes después, se intensificó. Campsa cerró de forma preventiva su surtidor en diciembre para intentar detectar el origen de las emanaciones, pero, tras una semana de pruebas, volvió a abrir la instalación, que finalmente volvió a cerrar el pasado 31 de enero. Desde entonces, técnicos de hasta tres empresas distintas contratadas por Campsa han visitado y tomado muestras de los restos de hidrocarburos que se han encontrado en la arqueta que recoge el agua filtrada al subsuelo y la devuelve a la red general de saneamiento.

Como el metrotrén

«Una firma de Bilbao tomó muestras de las moléculas del aire y a primeros de semana vinieron cuatro ingenieros de Madrid para continuar realizando mediciones y comprobaciones. Se sabe que hay una bolsa a la altura de la casa, pero no se sabe ni de dónde viene y qué tipo de combustible es. Por eso se van a realizar catas alrededor del edificio. Serán como las del metrotrén, sólo que necesitarán sólo seis o siete metros de profundidad para conocer qué es lo que hay y en qué condiciones está», explica José Manuel Álvarez.

No se conoce la fecha de inicio de las catas, pendiente, parece ser, de permiso municipal, pero ya están pintadas en el suelo las marcas que indican los puntos en los que se va a realizar la prospección. Mientras tanto, la gasolinera permanecerá cerrada, a la espera de los resultados de los análisis que los diferentes técnicos hayan realizado. Los del aire no se conocerán hasta finales de este mes.

Nadie sabe explicarse cómo se ha llegado a esta situación. Algunos apuntan a que una pérdida de cinco o seis litros en un volumen de demanda como el de la gasolinera de El Bibio no es perceptible, toda vez que el surtidor agotaba diariamente sus depósitos de 25.000 litros. Los vecinos claman ahora por que llueva para que el agua del alcantarillado arrastre el combustible almacenado bajo sus casas, ahora no se generan nuevas filtraciones.



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