«No toquéis las aves muertas, no hagáis como una señora de Pescara que esta mañana ha encontrado un cisne muerto, lo ha metido en una bolsa de basura y lo ha llevado a un centro sanitario», advertía ayer a los italianos el ministro de Sanidad, Francesco Storace, nada más salir de la reunión de la unidad de crisis. Ese episodio de Pescara es el del último animal encontrado y que hace el número 22, junto a los 21 anunciados el sábado. De ellos el número de casos de H5N1, la variante más peligrosa del virus, sigue siendo cinco.
Lo cierto es que la gripe aviar ha pillado a Italia un poco desinformada, pese a que se lleva tres años hablando del tema. Lo demuestra el comportamiento de algunos ciudadanos en los hallazgos de los cisnes muertos que han marcado la llegada de la enfermedad a Europa. Todas esas personas se encuentran ahora bajo observación médica.