Fernando Bernaldo de Quirós, nacido en Rusia hace 58 años pero hijo de una 'niña de la guerra', falleció el 23 de enero a consecuencia de los golpes que, al parecer, le asestaron unos policías. Según la autopsia, la muerte le sobrevino debido al «desgarramiento del hígado y del intestino delgado». Su esposa Julia llora aún desconsolada y no se explica qué es lo que pudo pasar. Pese a que el grave incidente tuvo lugar el 14 de enero y el fallecimiento se produjo hace ya tres semanas, la noticia acaba de darse a conocer.
Algunos rusos celebran todavía el año nuevo con arreglo al antiguo calendario, que coincide con el 14 de enero. El 13 del mes pasado por la noche, Fernando, su familia y unos amigos se reunieron en casa para festejar la fecha con una cena y unas copas de champán y de vodka. María, su hija mayor, junto con su marido, decidieron quedarse a dormir y él tuvo que pernoctar en la cocina. Jubilado anticipadamente debido a su frágil salud, Fernando sufría de insomnio y solía salir a veces a la calle a dar una vuelta por la noche. Eso fue lo que hizo aquella madrugada mientras sus familiares dormían.
Su esposa le echó en falta y, en compañía de un vecino, salió en su búsqueda, pero no le encontraron. A eso de las dos de la mañana, Julia vio llegar desde la ventana un coche patrulla y a su esposo salir de su interior tambaleándose. Bajó de inmediato y lo encontró tirado en el portal. Dos policías la ayudaron a subir a Fernando hasta la vivienda. «Creo que estos policías me han matado a golpes, repetía una y otra vez mi marido», aseguró ayer, Julia a este corresponsal. «Se retorcía de dolor, echándose las manos al vientre sin poder pronunciar palabra y con dificultades para respirar», añadió.