elcomerciodigital.com
Martes, 14 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
OPINIÓN ARTICULOS
Coherencia
ES muy importante en la vida ser coherente, decir y pensar por nosotros mismos, sin preocuparnos por quedar bien con los demás, ya que no íbamos a conseguirlo; el servilismo y la complacencia son algo efímero. Uno será juzgado siempre por sus hechos y no por lo que haya querido aparentar; por ello, lo importante es tomar decisiones en consonancia con nuestra forma de entender la vida. Debemos actuar de acuerdo con nuestra conciencia, sin preocuparnos de qué dirán los demás, qué opinarán de nosotros, y sí de qué repercusión puedan tener esas actuaciones en la población a la que van dirigidas.

Desde luego, no siempre lo que parece más sencillo, lo que a primera vista parece que nos va a dar popularidad, o nos va a servir para recibir la palmadita, es lo aconsejable. Cada cual debe saber en cada momento qué representa su compromiso, que, desde luego, no debe derivar hacia los demás; hay que ser consecuente con la responsabilidad adquirida. Lo fácil es el populismo, que te permite estar en la cresta de la ola durante un tiempo, pero, claro, eso dura lo que dura, la realidad es a veces cruel con quienes practican este deporte. Se puede engañar un día, un mes, un año no eternamente; eso sólo lo consiguen unos pocos.

¿No os dais cuenta de que esos que a veces llaman cerebro en la sombra, cuando ésta desaparece y tienen que estar al sol enseguida se queman? Claro, la falta de costumbre, junto con la de prevención, es la responsable de que podamos coger una insolación con consecuencias no deseadas.

No sé para qué tantas vueltas para decir que quienes se equivocan por tomar decisiones, pero obran según su entender, son personas de fiar y merecen nuestro respeto; aquellos que, por el contrario, esperan que sean los demás quienes lo ha-gan para po-der criticarles, no pueden merecer más que nuestro desprecio.



Vocento