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Martes, 14 de febrero de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Pocos pantalones y faldas para todos
Montesinos, que viste al hombre con falda, y Ágatha dan el espectáculo en Cibeles, mientras Lemoniez, Schlesser y Bernhayer rescatan la suma feminidad
TROPIEZO. Montesinos pisó su propia falda y se fue al suelo. / EFE
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El novio viste una falda de satén hasta los pies en forma de pareo y con un tocado en la cabeza a modo de corona que parece darle al modelo un aire celestial. Es la propuesta de Francis Montesinos dentro de la colección presentada en la primera jornada de la Pasarela Cibeles de otoño-invierno 2006/7. En resumen, poca transgresión de la que se espera en los desfiles, excepto por las propuestas de este diseñador valenciano y Ágatha Ruiz de la Prada, siempre colorista y vital.

Montesinos rompe los moldes que separan la tradición masculina y femenina, de manera que abundan los hombres con falda en amplias variantes. La profusión de colorido y vuelos es una constante de este creador que vuelve a inspirarse en el Mediterráneo.

Montesinos titula su colección 'Mi Mar', su constante fuente de inspiración. Cada año estrena un estampado y el de la próxima temporada representa la figura de Tritón. Una amplia gama de colores que van de los beiges a los negros mezclados con rojos figuran en su paleta para faldas con muchos vuelos. El punto tiene siempre una presencia destacada en este modisto, que presenta llamativos abrigos para hombre y mujer rematados en flecos, así como bufandas de lana y visión para redondear la vistosidad.

No es la primera vez que Montesinos viste al hombre con falda, pero este año ha acentuado la tendencia. Él mismo lució falda al salir a saludar y -jugarretas de los duendes de la pasarela- tropezó con el bajo y cayó al suelo, sujetado por sus modelos y ante la atenta mirada de dos de sus seguidores en la fila de invitados, Miguel Bosé y Carmen Alborch.

Sobriedad

En contraste con la ampulosidad de Montesinos, la jornada se abrió con la sobriedad del donostiarra Fernando Lemoniez, que retoma trazos de Balenciaga para componer abrigos sueltos con mangas por debajo del codo. Una colección sencilla, elegante, sin muchos riesgos, en grises y azules plomo, con dominio de la pata de gallo y el ojo de perdiz para prendas bien cosidas y con utilización de pantalones anchos, muy masculinos. Las chaquetas, rectas rematadas con pequeñas tiras fruncidas.

Para la noche destacan los juegos de volúmenes y superposiciones en vestidos negros de tafeta y la 'mousseline' de lunares. Tampoco hubo artificios en la colección del santanderino Ángel Schlesser. Sin fuegos fatuos, pero también sin novedades, de manera que sus pantalones pitillo desfilan de año en año con pocas variantes.

Esta vez incluye vestidos con cortes imperio y talles altos, así como abullonados suaves para los abrigos. Eso sí, todo bien cosido y en colores poco estridentes que van del negro al blanco, pasando por el marrón y el camel. Correctos trajes de chaqueta en lana de cheviot o delicados vestidos en seda contrastaron en su propuesta.

La nota de color la pusieron los vestidos de noche en tafetán rojo, sencillos, con escote palabra de honor o tirantes. Ágatha Ruiz de la Prada también se apunta a los cortes imperio rematados con lazo en su siempre colorista colección que este año añade una propuesta para novias, vestidas a base de volantes de tul rosa o en blanco, también con corte imperio. Detalles de purpurina y abrigos acolchados para la noche son algunas de sus novedades, como también el estampado con su propio logotipo.

Elio Berhanyer cerró la primera jornada con colores variados (naranja, turquesa, rojo), pero, al igual que en la colección de otoño-invierno anterior, continúa utilizando el negro como color dominante. En tejidos, lanas, crepés, sedas naturales, gasas bordadas, terciopelo y 'tweed'. Las pieles se aplican para complementos (visón, zorro) en un desfile en el que la prenda estrella es el abrigo con doble botonadura y 'evasé', un estilo que recuerda los uniformes de azafata que diseñó en su tiempo.



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