Habitaciones con tres enfermos donde deberían haber dos y salas individuales que han dado paso a una segunda cama. Esta es la situación que ofrecía ayer el Hospital de Cabueñes, donde los problemas de saturación y sobreaforo han vuelto a ser la tónica habitual.
En la última semana, el centro sanitario se ha visto obligado a recurrir una vez más a las camas supletorias. La situación de alta ocupación afecta a todas y cada una de las ocho plantas de hospitalización. Desde el nivel cero, donde se encuentran otorrinolaringología y urología, hasta el piso octavo, donde son ingresados los pacientes de neumología.
Una ronda realizada a lo largo de la mañana de ayer por el hospital arrojaba un saldo de 23 camas supletorias en espacios habitualmente de dos camas. ¿Qué supone esto? Que un 10% de las habitaciones normales (las que no son individuales) albergaban ayer a tres enfermos. Asimismo, la totalidad de las habitaciones individuales, las localizadas en el ala impar del edificio, fueron reconvertidas en salas de dos camas.
Cabueñes suele tener un aforo máximo de 463 camas. A las dos de la tarde de ayer, aún pendiente de las altas médicas, tenía ingresados a 486 pacientes. Los motivos de esta elevada ocupación no parecen estar en la gripe, un argumento habitualmente empleado por el Servicio de Salud del Principado (Sespa) para justificar la elevada ocupación hospitalaria en Gijón. Y es que entre las áreas más afectadas por este sobreaforo se encontraban servicios como traumatología o ginecología, que poca relación suelen tener con la epidemia gripal.
Según explicó el gerente del hospital, los motivos de esta saturación hay que buscarlos en «la alta actividad quirúrgica y médica que está manteniendo el hospital», que ha vuelto a recuperar las operaciones de tarde. Juan Martínez Cossent no cree que Cabueñes se haya quedado pequeño, como sí insiste la Junta de Personal. En su opinión, el elevado número de pacientes ingresados «obedece a una situación puntual». De ahí, que considere que la solución haya que encontrarla «en los propios recursos del hospital». Uno de los objetivos que el gerente ha planteado a la dirección médica del centro es la reducción de la estancia media, que en la actualidad se sitúa en 7,6 días. «Tenemos que revisar esos parámetros», indicó.
Los sindicatos, por contra, mantienen una opinión diferente. Para la Junta de Personal «el problema es que el hospital se ha quedado pequeño para atender una demanda que crece año tras año». Los trabajadores aseguran que la situación de saturación afecta al propio personal, con sobrecarga de trabajo, pero «mucho más a los enfermos». Un ejemplo de ello es lo que ocurre con los pacientes ingresados en habitaciones de tres camas. «No tienen armario, ni silla de acompañante y tienen que usar por mesa la marquesina de la ventana», explican. Además, la sobrecarga hace que muchos enfermos no sean aseados en tiempo y forma. «Muchas veces te dan las dos de la tarde y están las sábanas sin cambiar y los enfermos sin lavar», afirma el Satse.