Todos a favor, pero con condiciones. Constructores, arquitectos y vecinos coinciden en observar con satisfacción la posibilidad de que Naval Gijón se traslade a El Musel, aunque son también unánimes al exigir la obligatoriedad de que «se mantengan los puestos de trabajo». La propuesta de UGT, que reclama al Ayuntamiento y al Principado un estudio para desplazar al astillero a unas nuevas instalaciones en el remodelado puerto gijonés, ahora en fase de ampliación, fue destacada como «lógica» por la Asociación de Promotores y Constructores de Gijón (Asprocon), cuyo presidente, Manuel Pastor, dijo a EL COMERCIO que «nunca hemos visto adecuado mezclar las zonas industriales con las residenciales. Cada actividad debe tener el lugar que le corresponde y, es evidente, que al astillero ya no le corresponde el lugar que ahora ocupa».
No obstante, como el resto de los consultados, Manuel Pastor aseguró que esto no debe significar «que desaparezca Naval Gijón, ya que la actividad industrial del astillero es muy importante para la ciudad. Nadie habla de perder esta empresa, sino de reordenar la ciudad, que es algo que necesita Gijón».
Mejor para los barcos
Recuerda Pastor que la operación urbanística más importante de la ciudad, en cuanto a recuperación de la fachada marítima se refiere, como fue la urbanización de Poniente, «quedó coja» al edificarse inmuebles de lujo casi encima del astillero. Sin embargo, el presidente de Asprocon asegura que ahora «no es el momento de mirar atrás», sino hacia adelante, con el plan de vías en marcha, «y deben aprovecharse los momentos, sobre todo por la ampliación de El Musel».
Como él opinan los arquitectos Cosme Cuenca, Vicente Díez Faixat y Diego Cabezudo, profesionales de reconocido prestigio que ven «excelentes perspectivas» para los terrenos liberados de la presencia industrial.
En ese sentido, Cuenca considera «inevitable» que Naval Gijón abandone los terrenos que ahora ocupa, «porque, más tarde o más temprano tendría que ocurrir, ya que forma parte de la dinámica de todas las ciudades: las industrias abandonan el centro de la ciudad». Según argumentó, «la costa urbana gijonesa debe estar libre de la industria pesada, que tiene, para su desarrollo, la otra costa, la de El Musel. Si económicamente el proyecto es viable para el astillero, la solución de su traslado es perfecta».
El plan de vías, que plantea la construcción de seis torres, diseñadas por Jerónimo Junquera, sobre los soterrados raíles de Renfe y Feve, no es, a juicio de Cosme Cuenca, «algo que meta prisa para llevar adelante el traslado de Naval Gijón, porque es un proyecto a largo plazo que, además, no tiene nada que ver con esa zona».
No obstante, Vicente Díez Faixat sí cree que el momento que vive la ciudad ahora «es especial», porque «el plan de vías permitirá reordenar toda esa zona», con lo que el traslado de Naval Gijón «se realizará en el momento adecuado». Como él opina el también arquitecto Diego Cabezudo, que aporta otra visión positiva al traslado: «Por operatividad para la propia empresa, ya que esa zona en la que está el astillero tiene malas condiciones para maniobrar los barcos». Experto en náutica, Cabezudo afirma que «todo el que navegue un poco sabe que, por esa zona, es muy difícil pasar. Para Naval Gijón sería mucho mejor contar con un espacio en El Musel, ya que, además, no tendría la limitación de tamaño que padece ahora. En estos momentos, la empresa debe poder coger todos los pedidos que le propongan, sin límite de espacio».
Estudio exhaustivo
Los vecinos tampoco ven mal la mudanza de Naval Gijón, aunque insisten «en que se garanticen los puestos de trabajo. Es más, si se puede ampliar la plantilla, mucho mejor». Quien así habla es Álvaro Tuero, presidente de la Asociación de Vecinos 'Atalía', de El Natahoyo, quien pidió «un estudio exhaustivo de los pros y los contras del traslado, porque no podemos perder el astillero».